Ámsterdam prohibirá la publicidad de carne y combustibles fósiles en el espacio público

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La Haya, 6 feb (EFE).- Ámsterdam prohibirá a partir del 1 de mayo la publicidad de productos vinculados a combustibles fósiles y de carne en vallas, marquesinas y otros soportes del espacio público si sus actividades contribuyen al cambio climático, siguiendo los pasos de otros municipios de Países Bajos.

La medida ha sido propuesta por el partido ecologista GroenLinks y el Partido por los Animales (PvdD) en el consejo municipal, y el objetivo es reforzar la lucha contra el cambio climático y evitar que el propio ayuntamiento promueva, a través de la publicidad urbana, actividades que contradicen sus políticas climáticas y de transición alimentaria.

El ayuntamiento defiende que la medida es coherente con la política climática que la ciudad viene desarrollando desde hace años, con inversiones en transporte público sin emisiones, zonas medioambientales, compras sostenibles y el fomento de una dieta más vegetal.

Hasta ahora, Ámsterdam ya limitaba este tipo de publicidad mediante acuerdos contractuales con las empresas que usan los soportes publicitarios en la ciudad y desde 2020, las restricciones se incorporaban de forma progresiva a los nuevos contratos, lo que implicaba que la medida no se aplicaba de manera uniforme a todo el espacio público y dependía del vencimiento de los acuerdos vigentes.

Con el nuevo enfoque, el ayuntamiento opta por una ordenanza municipal, que amplía el alcance del veto y le otorga fuerza legal.

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La decisión convierte a Ámsterdam en la primera capital del mundo en vetar de forma conjunta la publicidad de la carne y de sectores vinculados a los combustibles fósiles, una categoría que incluye, entre otros, anuncios de vuelos turísticos, cruceros y automóviles de combustión.

No obstante, Ámsterdam no es el primer municipio neerlandés en restringir la publicidad fósil, puesto que ciudades como La Haya, Utrecht, Delft, Nimega, Leiden, o Zwolle ya aplican medidas similares.

Haarlem fue en 2022 la primera ciudad en anunciar un veto tanto a la publicidad fósil como a la cárnica, y Bloemendaal añadió un año después restricciones a la publicidad de productos lácteos.

En municipios como Groninga, Wageningen o Nimega se debaten iniciativas parecidas.

GroenLinks y el Partido por los Animales alegaron la urgencia climática y señalaron una reciente sentencia del Tribunal de La Haya que confirmó que los municipios pueden excluir legalmente la publicidad fósil del espacio público.

La medida no limita, según sus defensores, la libertad de elección de los consumidores, pero sí pone freno a lo que consideran una influencia comercial desproporcionada de sectores con un impacto climático probado, por lo que la publicidad de alternativas vegetales seguirá estando permitida.

No todos los partidos respaldaron la iniciativa: el liberal de izquierdas D66 y el de derechas VVD votaron en contra, y D66 calificó el objetivo de "legítimo", pero consideró la propuesta "indeseable" por las posibles cargas adicionales para los empresarios, un argumento rechazado por los impulsores, que aseguran haber diseñado el texto para no perjudicar al comercio local.

A nivel nacional, no se prevé por ahora un veto estatal a la publicidad fósil o cárnica en Países Bajos, aunque los partidos promotores de la medida en Ámsterdam consideran que el paso dado por la capital neerlandesa reabre el debate y ya han anunciado nuevas preguntas parlamentarias.