Las ONG admiten que no saben cuándo se sabrá la dimensión real de la matanza en Irán

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Redacción Internacional, 8 feb (EFE).- Las organizaciones de derechos humanos iraníes que trabajan en la verificación de los datos sobre muertos en las protestas en Irán, admiten que no es posible saber cuándo se tendrá una clara idea de la dimensión de la matanza, e incluso, afirman que tal vez haya que esperar al final de la República Islámica para ello.

"Creo que los detalles definitivos tendrán que esperar a que el régimen caiga y se pueda hacer una misión de investigación independiente", indicó a EFE Mahmood Amiry Moghaddam, director de la ONG con sede en Oslo Iran Human Rights (IHR), cuando se cumple un mes de la represión del 8 de enero pasado.

Moghaddam recordó que aún hay gente desaparecida y presión a las familias por parte del Gobierno, además de control de las comunicaciones.

De igual modo la organización Human Rights Activists (HRA), cuya agencia (HRANA) viene difundiendo datos de muertos, explicó a EFE que su equipo está trabajando para revisar todos los casos reportados, pero "no es posible dar una cronograma en este momento, ya que sigue surgiendo información nueva que requiere estudio minucioso".

IHR y HRA han sido las dos principales fuentes de información sobre los muertos registrados en las protestas que comenzaron el pasado 28 de diciembre, cuando los comerciantes se rebelaron contra las consecuencias de la depreciación del rial y los problemas de acceso a las divisas en el país.

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Lo que empezó como una reivindicación económica fue creciendo hasta convertirse en un movimiento ciudadano en demanda de un cambio de régimen que fue brutalmente reprimido los días 8 y 9 de enero,

Hasta el día de hoy HRA ha confirmado 6.941 muertos -6.495 de ellos manifestantes, 171 niños, 214 fuerzas militares o gubernamentales-. Además tiene 11.630 casos de posibles muertes bajo revisión, contabiliza 11.021 civiles heridos graves y ha registrado 50.921 arrestos.

Jennifer Connet, asesora legal de HRA, explicó a EFE que sus cifras representan "mínimos absolutos", y casos con víctimas identificadas corroboradas en base a documentación creíble y testigos directos de la red de miembros de confianza.

Esa información se obtienen de testigos, familiares, contactos cercanos de las víctimas, información médica y de defunciones (entierros) disponible, abogados, actores de la sociedad civil, defensores de derechos humanos y material documental (fotografías, vídeos) y es verificada por el personal entrenado de la organización.

Los casos bajo revisión reflejan los miles de reportes enviados a HRA a través de su red pero que necesitan confirmación adicional. Si después de un periodo se determina que no son correctos o no se pueden verificar de manera suficiente, se eliminan.

En el caso de IHR tiraron la toalla cuando llegaron a 3.428 casos

"En los primeros dos días tratamos de ver cuál era la dimensión de la represión y por eso el número que publicamos unos días después fue 3.428 y creo que en ese momento estaba claro que la dimensión era mucho mayor de lo que pensábamos", dijo Moghaddam, para quien no resultan descabelladas las cifras de 20.000 o 30.000 muertos que circulan sin confirmar.

El régimen admite 3.117 muertos hasta la fecha.

El Gobierno iraní afirmó los días posteriores a la matanza que detrás de las muertes se ocultaba una operación israelí para distribuir armas con el fin de generar un baño de sangre. Connet señaló que "ese discurso no es inusual".

"Hemos visto denuncias similares hechas por las autoridades en periodos de agitación, acusando a actores externos en un intento de desviar la responsabilidad y reformular la disidencia local como una injerencia extranjera", indicó.

Moghaddam indicó que aunque Israel está presente en Irán no cree que haya tenido un "papel significativo en estas protestas".

"En base a nuestras evidencias, los iraníes vieron una oportunidad de salir a la calle porque esperaban la caída del régimen", indicó.

Connet destacó que HRA ha documentado abusos de los derechos humanos en previas protestas pero los de las de enero difieren "de forma importante en intensidad y volumen". Los más de 50.000 arrestos (si bien muchos de ellos de corta duración) "son una cifra sin precedentes".

"El grado de militarización de la represión de las protestas, en especial en Teherán es llamativo", señaló afirmando que el uso de armamento miliar contra los manifestantes está mucho más allá de lo que permite la ley.

"Estamos hablando de un gobierno que ha puesto un nivel de control de información extraordinario, cortando a más de 90 millones de personas del exterior. Al mismo tiempo esta es una generación que se ha mostrado muy determinada. A pesar de los riesgos muchos iraníes no quieren ser silenciados más, y esa realidad está configurando tanto las protestas como la respuesta del Estado", dijo Connet.

El director de IHR subrayó que desde el primer día, el 28 de diciembre hubo represión. No obstante recordó que la protesta surgió en bazares que son conservadores y tradicionalmente afines al régimen, y "tal vez por eso no actuó el primer día".

"Creo que el Gobierno intentó ver si la protesta se extendía, o si se apagaba con una represión moderada", señaló.

Agregó que cuando el día 8 vieron que las protestas crecían, el hijo del anterior sah llamaba a las protestas y el presidente Donald Trump advertía al régimen, decidieron apagar internet y reprimir la protesta.

"El régimen vio que si no lo paraban en ese momento, podía significar su final", añadió.