En el primero de los operativos, miembros del Ejército y la Armada destruyeron 45.000 kilos de marihuana mediante la "quema controlada", que estaban plantados en 15 hectáreas en la localidad Amaro Cué, en la ciudad de Pedro Juan Caballero -departamento de Amambay, norte-, y que se une en un gran conurbano a la brasileña Punta Porá.
El mayor Pablo Solís, vocero militar de la operación, dijo a EFE que no se produjeron detenciones, aunque sí se hallaron algunas pertenencias de los posibles responsables de las plantaciones, que se analizarán para tratar de determinar sus identidades.
Mientras que en otro procedimiento, un equipo interinstitucional encabezado por el Ministerio Público y la Policía Nacional destruyó el lunes unos 15.240 kilos de marihuana en un inmueble rural de la Colonia Naranjito, departamento Alto Paraná (este), que limita con Brasil.
En un comunicado, el Ministerio Público indicó que la droga se erradicó en 5 hectáreas y dos sembradíos, en los que había plantas de hasta dos metros de altura.
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Este operativo tampoco dejó arrestos, pero constituyó "un golpe importante a los cultivadores de la hierba prohibida", apuntó la Fiscalía.
