Birol lamentó la influencia que la geopolítica tiene en las decisiones que afectan al sector energético, que impide que se adopten medidas en función de factores científicos y económicos.
"Las organizaciones internacionales se enfrentan a grandes desafíos. En ese contexto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) sigue siendo un centro de atracción para muchos países e instituciones", señaló durante su discurso de apertura de una cumbre que reunió a más de medio centenar de países, muchos de ellos con representación ministerial.
Antes del inicio, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, había fustigado a la AIE como un "grupo de defensa del clima" y atacó las cumbres climáticas que, dijo, "empobrecen a la gente".
"La AIE está infectada con una suerte de culto que va de sustracción energética (...) Que la energía vaya de energía y no de políticas descabelladas y de empobrecer a todo el mundo", reclamó el representante de la administración de Donald Trump, responsable del abandono de las políticas climáticas de su país.
Sin entrar en confrontación directa con él, Birol defendió la labor del organismo que dirige desde 2015 y sus esfuerzos para proporcionar al mundo "una energía segura, asequible, sostenible y accesible para todos".
"Vivimos en un mundo peligroso, con mucha política en juego. Somos una organización basada en datos y apolítica. Queremos estar al tanto, pero estamos decididos a liderar un camino enérgico global hacia una mejora de la humanidad", agregó.
Insistió en la seguridad energética, ante las "amenazas crecientes" que afronta en el mundo, no solo en lo referente a los suministros de gas y petróleo, también en la electricidad.
Birol defendió el recurso a todas las fuentes de energía "nuevas y limpias", pero también accesibles y asequibles.
