Varios católicos acudieron a los templos en los diferentes municipios de Nicaragua para recibir la marca de la cruz en la frente, máximo símbolo del inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma, según constató EFE.
El cardenal nicaragüense y arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, presidió la misa en la Catedral Metropolitana, en la que dijo que el tiempo de Cuaresma que se inicia "es un tiempo hermoso" porque llama a la oración, al ayuno y a realizar obras de misericordia.
"Son 40 días en los que el amor del Señor se manifestará sobre cada uno de nosotros", señaló el arzobispo de Managua, que también invitó a los católicos nicaragüenses a practicar el perdón.
El arzobispo de la Arquidiócesis de Managua instó a los fieles católicos a orar, ayunar y hacer buenas obras durante los 40 días que dura la Cuaresma.
El jerarca, que el 22 de febrero pasado cumplirá 12 años de haber sido nombrado cardenal de la Iglesia Católica por el fallecido papa Francisco, también llamó a los feligreses a buscar una auténtica conversión del corazón, por lo que insistió en practicar el ayuno, la oración y la caridad.
Para el cristianismo, la Cuaresma representa los 40 días que Jesucristo pasó en el desierto, practicando ayuno y abstinencia, antes de dedicarse al evangelio.
Para los creyentes católicos -que representan el 58,5 % de los 7 millones de habitantes de Nicaragua, según los datos oficiales-, se trata de un momento de conversión y preparación, para elevar la fe.
Durante su homilía, el cardenal nicaragüense no hizo mención a los obispos y sacerdotes que han sido desnacionalizados, desterrados, expulsados o impedidos de ingresar a su país, incluido 10 curas que pertenecían a su Arquidiócesis.
Las relaciones entre el Vaticano y Managua, que están suspendidas oficialmente, atraviesan momentos de gran animadversión.
En marzo de 2023, el fallecido papa Francisco calificó como una "dictadura grosera" el Gobierno de Ortega en Nicaragua, un mes después de la condena por "traición a la patria" del obispo Rolando Álvarez a 26 años y cuatro meses de prisión, ahora exiliado y desnacionalizado.
Ortega, a su vez, disolvió y expropió a la Compañía de Jesús, orden a la que pertenecía el sumo pontífice, y también ha calificado de "mafia" y antidemocrática a la Iglesia.
Además, al menos 261 religiosos, incluido el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Carlos Herrera, han sido desterrados de ese país, como resultado" de la "persecución religiosa contra la Iglesia católica, según el informe titulado "Fe bajo fuego" de la ONG humanitaria Colectivo Nicaragua Nunca Más.
