La familia centra dos películas alemanas que dejan más dudas que certezas en la Berlinale

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Berlín, feb 18 (EFE).- De las 22 películas en la competición de este año en la Berlinale, tres son alemanas y dos de ellas hablan de la familia de muy diferente forma, aunque tienen algo en común, que no han dejado nada claro qué querían contar.

Incluso en la rueda de prensa para presentar este miércoles 'Etwas ganz Besonderes' ('Home Stories'), de Eva Trobisch, hubo preguntas para tratar de aclarar algunos puntos de la narración.

Mientras que 'Meine Frau weint' ('My Wife Cries'), de Angela Schanelec, cuenta los problemas de comunicación de una pareja, interpretada por el serbio Vladimir Vulević y la francesa Agathe Bonitzer, que no paran de hablar en toda la película aunque reconocieron a los periodistas que no saben ni una palabra de alemán.

En 'Home Stories', la realizadora se plantea cómo es una familia en el mundo de hoy a partir de la historia de Lea, que hace una prueba para un concurso de talentos en televisión; sus padres, recién separados porque la madre está embarazada de otro hombre; sus abuelos, que regentan un hotel, o su amiga Bonny, que se ha enamorado de su primo.

Una película que está abierta a la interpretación de cada espectador y en la que no hay un solo protagonista.

Como es habitual en esta edición de la Berlinale, a Trobisch se le preguntó por su posición respecto a Gaza. "Vivo en un mundo que me paraliza, que me aterroriza. Es extremadamente terrible lo que pasa en muchos lugares del mundo, pero especialmente lo que han hecho hombres autocráticos, que solo quieren dominar y que han hecho cosas terribles en este mundo, violando la dignidad humana y los derechos humanos".

"Estoy en contra de cualquier violación de los derechos humanos, en contra de cualquier tipo de fascismo o autocracia", dijo la realizadora, que sin embargo consideró que "como artista y como cineasta berlinesa" no siente tener la capacidad de narrar en un filme lo que está ocurriendo en Palestina.

Por su parte, Schanelec continúa fiel a su estilo de largos planos fijos, a los que en esta ocasión ha añadido mucho diálogo.

"Es la primera vez que decidí hacer tantos diálogos", reconoció la directora, que ha construido un filme alrededor de la idea de que la lengua "nunca desaparece y siempre está presente" sean cuales sean las circunstancias.

En 'My Wife Cries' cuenta cómo Thomas, un operador de grúa, va a buscar a su mujer, Carla, porque ha tenido un accidente. Y cuando se encuentran ella no para de hablar de un hombre al que ha conocido en unas clases de baile. Entre los monólogos de ella y los de él, no hay espacio para hablar de lo importante, que es su distancia cada vez mayor.

Ese exceso de diálogo es la principal característica del filme, lo que resulta curioso porque ninguno de los dos protagonistas hablan alemán.

 "Fue mucho trabajo porque Vladimir y yo no hablamos alemán. Nos aprendimos los textos y luego trabajamos con Angela para la pronunciación. Fueron seis meses de ensayos", recordó Bonitzer.

A lo que Vulević agregó que fue una extraña "combinación de dificultad y sencillez".

Dos películas que se unen a 'Rose', de Markus Schleinzer, que cuenta la historia de una mujer (interpretada por Sandra Hüller) que en el siglo XVII se hace pasar por un hombre para sobrevivir.

Y que ha sido la mejor recibida de los tres títulos alemanes en la competición de la Berlinale.