La orden surge en medio de amenazas de Donald Trump de atacar Irán, país que mantiene estrechas relaciones con la milicia chiíta libanesa Hezbolá.
“Se trata de una medida temporal destinada a garantizar la seguridad de nuestro personal, al tiempo que mantenemos nuestra capacidad de operar y asistir a los ciudadanos estadounidenses”, declaró un alto funcionario del Departamento de Estado bajo condición de anonimato.
