En este sentido, se destaca que la expansión de plantas leñosas en el desierto podría modificar los equilibrios naturales de la zona, afectando incluso a la competencia entre las distintas especies de flora: herbáceas (sin tronco) y arbustivas (con tronco).
Estos cambios en la vegetación pueden traer implicaciones relevantes también en el ciclo del carbono, ya que una mayor cantidad de superficie leñosa podría "compensar potencialmente las pérdidas de carbono derivadas de la deforestación", aunque ello depende también de factores como la frecuencia de sequías extremas.
Además, reclama más observaciones a largo plazo y modelos integrados que permitan anticipar cuál será la evolución de estos ecosistemas en los que se prevé un "aumento de las temperaturas y las precipitaciones".
