El país, asolado por el conflicto prácticamente desde el inicio de su independencia en 2011, sigue siendo uno de los países más afectados por los desplazamientos, con 10 millones de personas que necesitan ayuda humanitaria, recordó la agencia de Naciones Unidas.
A las llegadas por la guerra del vecino Sudán, que vive su particular guerra civil, se suman los millones que permanecen desplazados dentro del país por años de conflicto, inundaciones e inestabilidad, añadieron.
En concreto, desde abril de 2023, cuando comenzó el conflicto civil en Sudán, 1,3 millones de personas han cruzado hacia Sudán del Sur y el 67 % eran sursudaneses que regresaban.
La organización alertó que esto pone bajo una gran presión a las comunidades fronterizas, a unos servicios sobrecargados y a una frágil infraestructura, después de tres años de guerra entre las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y el Ejército en Sudán.
En la localidad de Renk, la zona más al norte de Sudán del Sur y uno de los principales puntos de entrada para quienes huyen de Sudán, las necesidades humanitarias permanecen críticas mientras las llegadas escalan.
Para aliviar la carga de las comunidades de acogida y estabilizar las nuevas llegadas, son fundamentales la asistencia de emergencia, la evaluación de la salud, la protección y el transporte, remarcó la OIM.
Alertó también que, sin un apoyo sostenido en servicios e infraestructura, podría perderse el progreso en localidades como Bentiu, al norte de Sudán del Sur, donde las familias están abandonando los campamentos, construyendo viviendas y restaurando sus medios de vida.
