"Creo que la respuesta de Emmanuel Macron es desproporcionada e injustificada", afirmó en una entrevista al canal BFMTV Marine Le Pen, quien consideró que el mensaje de la primera ministra italiana fue "una expresión de empatía".
Tras la muerte a golpes a mediados de febrero del joven ultraderechista Quentin Deranque -supuestamente a manos de un grupúsculo vinculado a la extrema izquierda-, Meloni dijo que ese suceso fue "una herida para toda Europa" fruto de "un clima de odio ideológico que se extiende por varios países".
Macron, molesto con ese comentario que interpretó como una injerencia, pidió a la dirigente transalpina que deje de "comentar lo que ocurre en otros países". "Que cada uno se quede en su casa y las ovejas estarán bien cuidadas", agregó.
Le Pen tampoco estuvo de acuerdo con la reacción de Francia tras los comentarios de Charles Kushner, embajador de Estados Unidos en Francia.
"El extremismo violento de izquierda está en aumento y su papel en la muerte de Quentin Deranque demuestra la amenaza que representa para la seguridad pública (...) Seguiremos de cerca la situación y esperamos que los autores de estos actos violentos sean llevados ante la justicia", señaló la cuenta en X de la Embajada de EE.UU.
La líder ultra juzgó esos comentarios "anodinos" y dijo no comprender la "manera brutal" en la que reaccionó el Ministerio de Exteriores de Francia.
Le Pen, sin embargo, desaprobó que Kushner no acudiese a la reciente convocatoria que le cursó el ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot.
