Trump presume en materia de inmigración, desafía al Congreso y alardea de poderío militar

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Washington, 25 feb (EFE).- El presidente estadounidense, Donald Trump, presumió este martes de avances en la lucha contra el narcotráfico y la inmigración, rechazó el poder del Congreso para imponer aranceles y alardeó de la misión de captura de Nicolás Maduro y del poder militar estadounidense frente a las ambiciones nucleares de Irán en el primer discurso sobre el Estado de la Unión de su segundo mandato.

En 107 minutos de alocución, récord histórico para un discurso ante una sesión conjunta en el Congreso, Trump dijo que los cruces de inmigrantes indocumentados han cesado, que la entrada transfronteriza de fentanilo se ha reducido y que la inflación ha bajado, mientras los ingresos de las familias han subido, pese a que una mayoría de estadounidenses desaprueban su manejo de la economía, según las últimas encuestas.

"Después de solo un año, puedo decir con dignidad y orgullo que hemos alcanzado una transformación que no se ha visto nunca; un giro para la historia", señaló un hiperbólico Trump, que fue repetidamente ovacionado por los legisladores republicanos y miembros de su gabinete y abucheado por los demócratas.

Trump afeó a los magistrados del Tribunal Supremo, también presentes en el discurso, por su "desafortunado" fallo de la semana pasada en el que una mayoría de seis jueces declaró ilegales los aranceles impuestos a través de una ley de emergencia económica.

El Supremo consideró que Trump debía pasar por el Congreso para imponer aranceles, que el mandatario argumentó como esenciales para dibujar una política exterior a favor de Estados Unidos.

Hoy, el presidente desafió al Legislativo: "la acción del Congreso no será necesaria", dijo, para la aplicación del nuevo marco legal para mantener los aranceles globales del 10 % que impuso desde este martes en respuesta al varapalo del Supremo.

"Los aranceles seguirán bajo alternativas legales totalmente aprobadas y probadas y que conducirán a una solución que será más fuerte que la anterior", aseguró Trump, que anunció que impondrá gravámenes globales de hasta el 15 % con base en una ley de 1974.

Su discurso tomó un tono unificador e inspiracional solo en las ocasiones que habló del 250 aniversario de la declaración de Independencia de Estados Unidos, que se celebra este año. "Juntos, nos convertimos en los maestros de las más poderosas industrias, destruimos a las más monstruosas tiranías de la historia y liberamos a millones de las cadenas del fascismo, comunismo, opresión y terror".

Por el contrario cuando insultó a la comunidad somalí de Minesota, habló de la "invasión fronteriza", aseguró que los inmigrantes indocumentados votan en las elecciones y pidió al Congreso modificar las leyes electorales para evitarlo, despertó la ira de varios demócratas.

En el caso de las congresistas Rashida Talib o Ilhan Omar, el descontento con el republicano fue a más, con esta última acusando al presidente de haber "matado a estadounidenses", en referencia a la muerte de dos ciudadanos de Mineápolis durante las redadas masivas contra migrantes de enero en la mencionada ciudad, donde Omar ha vivido desde la adolescencia y a la que representa en la Cámara Baja.

Trump reiteró que en el primer año de su segundo mandato ha conseguido ocho acuerdos de paz y que su política exterior se basa en la máxima de "paz a través de la fuerza". Presumió de la operación del mes pasado en la que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro o de la renovada "dominación" estadounidense en Latinoamérica.

A Maduro lo llamó "uno de los capos más siniestros" o "dictador fuera de la ley", y aseguró que la operación militar que lo capturó fue una "victoria colosal" que lo ha llevado frente a la Justicia estadounidense.

Por el contrario, dijo que ahora Venezuela, que mantiene intactas las estructuras del chavismo, es un "nuevo amigo y socio" y que trabaja "de cerca" con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para "desencadenar extraordinarios avances económicos para ambos países y los ciudadanos que tanto han sufrido".

También subrayó que el bombardeo que el Pentágono llevó a cabo el año pasado sobre Irán destruyó "el programa de armas nucleares" de Teherán, aunque al mismo tiempo aseguró que los ayatolás no han renegado de su deseo de poseer armamento atómico.

"Lo aniquilamos (el programa nuclear), y quieren empezar de nuevo", aseguró.

En un momento en que Washington mantiene el despliegue militar en torno a Irán más importante en Oriente Medio desde la guerra de Irak de 203, el presidente estadounidense aseguró que Teherán nunca tendrá "un arma nuclear".

A su vez, a pocas horas de que las delegaciones de EE.UU. e Irán se reúnan en Ginebra para intentar llegar a una solución diplomática, Trump aseguró que sigue prefiriendo un acuerdo negociado a la intervención militar.