En un comunicado conjunto publicado en su página web, la misión diplomática y el Ministerio chino de Asuntos Exteriores piden a los chinos que "sigan de cerca la situación, refuercen sus precauciones de seguridad personal y lleven a cabo lo antes posible una evacuación a zonas seguras a través de medios apropiados".
El documento ofrece información sobre pasos fronterizos terrestres abiertos hacia Azerbaiyán, Armenia, Turquía, Irak y Turkmenistán.
"Los viajeros pueden usarlos de forma independiente, siempre y cuando garanticen su seguridad. (...) Si encuentran algún obstáculo durante su evacuación, contacten inmediatamente con la embajada o el consulado. La situación cambia rápidamente", apunta el comunicado.
Según el diario oficial Global Times, cerca de un centenar de ciudadanos chinos en diferentes partes de Irán se han registrado oficialmente para la campaña de evacuación organizada por la embajada.
El portal de noticias privado Caixin apunta que actualmente hay entre 70 y 80 chinos en Teherán, una presencia reducida dado que muchos ciudadanos habían regresado a China por las festividades del Año Nuevo lunar.
Ese medio asegura que los estudiantes están tratando de marcharse con celeridad, que los empleados de compañías estatales ya se encuentran fuera del país y que los chinos que quedan en la capital son principalmente empresarios privados que evalúan la situación.
"Si empeora, seguiremos el plan de evacuación de la embajada. Si los ataques aéreos paran tras un tiempo, nos quedaremos y seguiremos haciendo negocios", explica una de esas empresarias, apellidada Yang.
Ante las represalias de Teherán, la embajada china en Israel también ha abierto el registro para la evacuación de sus ciudadanos, mientras que las legaciones en Turquía, Azerbaiyán o Irak han colgado avisos con información para los chinos que busquen nuevo destino al huir de Irán.
China mostró este sábado su "gran preocupación" por la situación, pidiendo "respetar la soberanía, seguridad e integridad territorial" de Irán y reclamando el "cese inmediato" de las operaciones militares para "mantener la paz y la estabilidad en Oriente Medio" y la reanudación "del diálogo y las reanudaciones".
Si bien el comunicado de la Cancillería china no condenó explícitamente los ataques, la prensa oficial sí aseguró que la campaña militar de EE. UU. e Israel "fomenta el caos" y provocará un "ciclo de represalias que podría involucrar a toda la región", citando además a expertos locales que denuncian que las intenciones de Washington y Tel Aviv "siempre han sido un cambio de régimen" en Irán y que las recientes negociaciones no fueron más que "una tapadera diplomática".
China es el aliado más poderoso de Irán y también su principal socio comercial, aglutinando en torno a un 30 % de su total del comercio extranjero y un 90 % de las exportaciones de petróleo, seguido por Rusia e India.
En los últimos años, Pekín y Teherán han profundizado sus intercambios, que incluyen un acuerdo de asociación estratégica firmado en 2021, que establece un marco integral de cooperación en ámbitos económicos, tecnológicos, energéticos y de seguridad.
