Poco después de conocerse de madrugada la muerte de Jameneí, numerosas personas se acercaron aún de noche a la plaza Enghelab (Revolución) para llorar al hombre que ha regido los destinos de la República Islámica los últimos 36 años, pero también para mostrar su desafío.
“Ni negociación, ni rendición, lucha contra Estados Unidos”, se gritó en esa plaza bajo un enorme mural que muestra un portaaviones estadounidense golpeado por impactos de misiles.
Allí se lloraba y se aullaba de dolor en un ambiente de luto que se prolongará 40 días, con siete jornadas de festivo público, según anunció el Gobierno.
“Es como si hubiese perdido a mi padre. Estoy triste, pero también furioso y con muchas ganas de venganza”, dijo a EFE Rahman, empleado de un supermercado de 43 años, entre sollozos.
“El ayatolá Jameneí no es el primer mártir de la Revolución Islámica. Ha habido otros altos cargos que fueron asesinados, pero la revolución ha continuado con fuerza su camino Lo vamos a superar”, aseguró.
Maryam, ingeniera de 34 años, entre lágrimas, afirmó sentir un inmenso dolor en su corazón y deseó que se elija un nuevo líder supremo que siga los pasos de Jameneí y reclamó venganza contra Estados Unidos e Israel.
“Pido a las autoridades y a las fuerzas armadas que sigan luchando hasta derrotar a los enemigos. Estados Unidos y los sionistas deben pagarlo muy caro”, dijo la mujer, que vestía el típico chador negro iraní que cubre todo el cuerpo excepto la cara.
El joven estudiante de medicina Mahdi, de 19 años, fue más allá:”Seguiremos resistiendo, como lo hizo Vietnam, y derrotaremos a Estados Unidos”.
Los homenajes a Jameneí se reprodujeron en las ciudades de Isfahan (centro), Mashad (noreste) y Bushehr (sur), según informaron medios iraníes.
En otro universo parecía encontrase Hosein (nombre cambiado por seguridad) quien dijo “alegrarse” por la muerte de Jameneí y quien esperó que Irán se convierta en un país con una democracia como las naciones europeas.
“Años de no se puede hacer esto, no se puede hacer lo otro. Quiero vivir en un país normal”, indicó a EFE.
Anoche cuando la muerte de Jameneí era aún una especulación, numerosos vecinos de Teherán celebraron a gritos el supuesto fallecimiento del clérigo de 86 años desde las ventanas de sus casas.
“Jameneí ha muerto”, “Jameneí ha ido al infierno”, gritaban numerosas personas desde las ventanas de sus casas en el norte de la capital iraní, gritos que se mezclaron con silbidos, aplausos y vuvuzelas.
También sonaron gritos de “Yavid shah” (Vida el shah), en una referencia a la monarquía derrocada en la Revolución Islámica de 1979.
Los efusivos gritos que resonaron durante unos 20 minutos son una muestra del descontento de parte de la población con el sistema político instaurado por el ayatolá Ruholá Jomeiní.
No fue hasta horas más tarde que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció la muerte de un político al que calificó como “una de las personas más malvadas de la historia”.
Y de madrugada la televisión estatal confirmó la noticia: “Su largo sueño del martirio se hizo realidad”, dijo un presentador del canal público.
Tras ese anuncio, la capital amaneció con las calles prácticamente desiertas, apenas tráfico y todo cerrado excepto tiendas de alimentación y panaderías.
Una ciudad casi desierta donde había casi más efectivos de seguridad que viandantes por las calles con numerosos controles donde hombres fuertemente armados vigilaban los movimientos de la población.
Una medida de seguridad que se une al corte de internet que se prolonga desde hace casi un día en un país que vivió esta mañana nuevos ataques estadounidenses e israelíes.
EFE escuchó explosiones en Teherán y medios iraníes informaron de impactos en otras zonas del país y que suponen una continuación de la ofensiva que comenzó ayer y el que han muerto la menos 200 personas, según los cálculos de la Media Luna Roja.
