"La aviación de Pakistán ha violado nuestra soberanía golpeando Kabul y el perímetro de Bagram", la fortaleza militar que durante dos décadas fue el símbolo del poder de EE. UU. en la región, y hoy es el pilar logístico de los talibanes, denunció el Ministerio de Defensa afgano en un comunicado.
Bagram, una instalación situada a unos 50 kilómetros al norte de la capital, funcionó durante dos décadas como el centro de operaciones de EE. UU. y la OTAN en la región antes de pasar a control talibán en 2021.
Tras la incursión en Bagram, los talibanes informaron del inicio de operaciones aéreas dirigidas a centros de mando de Pakistán.
"Nuestra Fuerza Aérea ha llevado a cabo hoy ataques contra la base Nur Khan en Rawalpindi y el cuartel de la 12ª División en Quetta", detalló el mando afgano.
La base de Nur Khan se encuentra en Rawalpindi, ciudad que alberga el Cuartel General del Ejército paquistaní, a escasos kilómetros de la capital, Islamabad.
El Ministerio de Defensa de Afganistán afirmó haber causado daños en estas instalaciones en represalia por las incursiones que alcanzaron la capital afgana y Bagram durante la noche y la madrugada de hoy.
Por su parte, el ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, mantiene un balance de 415 bajas afganas y la destrucción de 185 vehículos blindados como parte de la denominada "Operación Ghazb lil Haq".
El régimen talibán califica estas cifras de propaganda y centra su postura en la defensa de su integridad territorial.
En Kabul, los residentes reportan las primeras consecuencias económicas del conflicto.
Con los pasos fronterizos hacia Pakistán cerrados y la situación bélica en el vecino Irán, proveedor de bienes hacia Afganistán, los mercados de la capital registran subidas de precios. "El bombardeo nocturno y el aumento de precios por el día afectarán la vida en todo el país", relató a EFE Ahmad Shah Noorzai, residente de la capital.
