El Ejecutivo de Milei, que aplica desde finales de 2023 un severo plan de ajuste, sostiene que el sector manufacturero argentino se ha vuelto ineficaz tras décadas de políticas proteccionistas e incentivos estatales que los empresarios se resisten a perder y afirma que las industrias tendrán que reconvertirse o morir si no se vuelven competitivas.
Desde el empresariado advierten que las dificultades para mantener las plantas operativas y preservar los puestos de trabajo son crecientes por una combinación de altas tasas de interés que encarecen la financiación, una apreciación cambiaria que abarata los productos importados y un mercado interno debilitado por bajos ingresos.
Las declaraciones cruzadas entre el Gobierno y los empresarios se suceden desde hace semanas, al calor de las cada vez más frecuentes noticias sobre despidos y cierres de empresas.
Pero la controversia se reavivó en las últimas horas, luego de que Milei, al inaugurar el pasado domingo el año parlamentario, afirmara que hay empresarios "corruptos" y que "extorsionan", amenazando con despidos para conseguir beneficios o protección estatal.
En las últimas semanas el Gobierno ya había cuestionado duramente a importantes empresarios que se animaron a expresar críticas, entre ellos el italiano Paolo Rocca, director ejecutivo del poderoso conglomerado siderúrgico Techint, y Javier Madanes Quintanilla, presidente de Aluar -la principal productora de aluminio de Argentina- y del fabricante de neumáticos Fate, que a mediados de febrero cerró sus puertas y despidió a 900 trabajadores por no poder competir con las importaciones de neumáticos chinos.
"Entraron cuatro gomas (neumáticos) chinas y cerraron", afirmó este martes el ministro de Economía argentino, Luis Caputo, al cuestionar la falta de eficiencia y competitividad de ciertas empresas y sostener que es "inmoral" tener que pagar por neumáticos argentinos "tres o cuatro veces más" de lo que valen los importados.
"Ese modelo que pretenden mostrar como industrialista lo único que ha sido, en realidad, es un modelo prebendario y, de alguna manera, corrupto", añadió el ministro.
La Unión Industrial Argentina (UIA), la mayor patronal del país y cuyas autoridades tienen buen diálogo con el Gobierno, no se había expresado públicamente sobre la controversia, pero este martes, bajo una creciente presión y descontento por parte de entidades industriales regionales, rompió el silencio.
En un comunicado, la organización expresó su "preocupación por la situación de diversos sectores industriales" y advirtió que "muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo".
La entidad dijo reconocer los "avances" macroeconómicos del Gobierno, pero reclamó "avanzar en una agenda que permita reducir las distorsiones acumuladas" y pidió "respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo".
El Gobierno niega que exista un "boom importador". Según datos oficiales, en 2025 las importaciones crecieron un 24,7 %. Las provenientes de China saltaron 53,9 %.
De acuerdo a cálculos privados en base a registros oficiales, desde la llegada de Milei a la Presidencia han cerrado 21.938 empresas -un décimo de ellas, del sector manufacturero- y se perdieron 192.000 puestos de trabajo registrado en el ámbito privado, unos 63.000 de ellos en la industria.
Según datos oficiales, en 2025 la actividad industrial creció 1,6 %, tras haberse desplomado 9,4 % en 2024, pero acumuló a diciembre último seis meses de contracción en términos interanuales.
También según datos oficiales, en diciembre pasado el sector fabril operó al 53,8 % de su capacidad instalada de producción, pero en algunas industrias, como la automotriz, trabaja solo un tercio de las líneas de producción.
