Este juicio a Sabri Essid, excombatiente francés del Estado Islámico (EI), quien será juzgado en ausencia, marca un paso importante en el reconocimiento de la violencia sufrida por los yazidíes y en la lucha contra la impunidad de los crímenes de ese grupo terrorista, afirmó la FIDH en un comunicado.
Essid, alias Abu Dojanah al Faransi, está acusado de participar, entre 2014 y 2016 en Siria, en actos de tortura, violación, esclavitud y persecución contra mujeres y niños yazidíes.
Tres supervivientes y sus hijos, así como varias organizaciones no gubernamentales (la FIDH, la Fundación Yezidi Libre, la Liga de Derechos Humanos, Yazda y Kinyat), son partes civiles en el caso.
"Este juicio es fruto de la valentía de los supervivientes que luchan por el reconocimiento del genocidio", subrayó en el comunicado la abogada de las partes civiles y coordinadora del grupo de acción jurídica de la FIDH, Clémence Bectarte.
En agosto de 2014, el Estado Islámico lanzó una ofensiva en el Monte Sinjar, hogar ancestral de los yazidíes, que se saldó con la muerte de más de 1.700 personas, la mayoría niños, y el secuestro de miles más, recordó la FIDH.
Las investigaciones realizadas desde 2016 por la justicia francesa, con el apoyo de las asociaciones denunciantes, permitieron identificar a Sabri Essid y reconstruir su papel en estos crímenes.
En este sentido, la directora de la Fundación Yazidí Libre, Pari Ibrahim, declaró que este juicio es "una oportunidad única para dar voz a los supervivientes y visibilizar la magnitud sistemática de la violencia sexual cometida por el EI".
Essid, dado por muerto en Siria desde 2018, será juzgado en ausencia, un procedimiento autorizado por la legislación francesa a falta de pruebas formales de su muerte.
Nacido en 1984 en Toulouse, Essid es hijo de la pareja de la madre de Mohamed Merah, quien en marzo de 2012 asesinó a tres soldados, tres niños y un profesor judío en Toulouse y Montauban.
Se unió al Estado Islámico en Siria a principios de 2014, donde inicialmente fue guardaespaldas de un miembro de alto rango del grupo terrorista, y posteriormente se unió a Amniyat, la rama del EI responsable de la seguridad interna y la inteligencia.
Al no haberse presentado ninguna prueba oficial de su fallecimiento, la justicia francesa sigue siendo competente para juzgarlo en ausencia
Sobre ese punto, el abogado de la Liga de Derechos Humanos (LDH), Patrick Baudoin, subrayó que es "esencial" que este juicio se celebre, "ya que combatientes dados por muertos han reaparecido".
Según las oenegés denunciantes, unos 2.500 yazidíes secuestrados siguen desaparecidos.
En este sentido, la directora de Yazda, Natia Navrouzov, instó a la comunidad internacional a "adoptar estrategias más coordinadas para combatir la impunidad".
