El primer ministro luso reitera que cumplió con declaraciones sobre su empresa familiar

Imagen sin descripción

Lisboa, 5 mar (EFE).- El primer ministro de Portugal, Luís Montenegro (centroderecha), insistió este jueves en que "siempre" cumplió con todas las declaraciones en lo que respecta a su empresa familiar, Spinumviva, por la que su anterior Gobierno cayó hace un año.

De esta forma, reaccionaba a las filtraciones aparecidas en medios de comunicación que indican que el Tribunal Constitucional habría desestimado por llegar fuera de plazo un recurso presentado por Montenegro para no tener que publicar una lista de los clientes de Spinumviva, solicitada por la Entidad para la Transparencia.

En una rueda de prensa tras la reunión semanal del Consejo de Ministros, el primer ministro fue preguntado por esas informaciones y apuntó que "no está en cuestión ningún deber de declaración no cumplido".

"Lo que está en cuestión es una declaración que ya fue hecha y después su efecto en términos de publicación. Eso es lo único que está en cuestión para que no haya dudas", dijo Montenegro, quien afirmó que la publicación del listado de clientes ya se produjo en el pasado "no por la vía normal", sino por una fuga de información.

Recordó que no conoce oficialmente la decisión del Tribunal Constitucional, aunque "se ha adelantado que podría no haberse producido ese pronunciamiento debido a los plazos, es decir, por una razón administrativa".

El anterior Ejecutivo de Montenegro cayó después de perder una moción de confianza en el Parlamento en marzo de 2025, motivada por las filtraciones aparecidas en prensa de la existencia de Spinumviva, fundada en 2021 por el actual primer ministro cuando estaba fuera de la política activa y en manos de su familia en la actualidad.

Esa pérdida de la confianza derivó en la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones en mayo, que ganó la alianza conservadora liderada por Montenegro.

En febrero del año pasado, Spinumviva reveló en un comunicado citado por los medios que algunos de sus clientes a los que prestó servicio fueron el grupo de casinos y hoteles Solverde, la metalúrgica Ferpinta y Rádio Popular, a los que cobraba entre 1.000 y 4.500 euros al mes.