En una primera reacción, el grupo automovilístico se quejó de que puesto que el objetivo era fortalecer la base industrial europea ante la "creciente competencia global desleal" y la dependencia de proveedores extraeuropeos, hace falta una política "fácil de aplicar".
Y, sobre todo, "una compensación clara y pertinente" frente al mayor costo de los productos 'Made in Europe'.
Stellantis pidió también garantizar "la igualdad de condiciones para todos los fabricantes de automóviles que venden en el mercado europeo".
En cualquier caso, mostró su disposición para seguir "colaborando con todas las partes" para alcanzar los objetivos fijados en la Ley de Aceleración Industrial.
En su propuesta presentada la víspera, la CE prevé que cuando se concedan subvenciones a vehículos eléctricos se exija que su ensamblaje se realice en la UE y que un 70 % de los componentes sean de origen nacional, con la excepción de las baterías, para las que hay un requisito específico que obliga que tres de sus componentes sean europeos, entre ellos las células.
Además, los criterios se endurecerán cuando pasen tres años desde la entrada en vigor de la normativa.
