La nueva arzobispa de Canterbury peregrinará 140 kilómetros antes de su toma de posesión

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Londres, 14 mar (EFE).- La arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, caminará los 140 kilómetros que separan Londres y Canterbury (sureste de Inglaterra), en un peregrinaje de seis días antes de tomar posesión formal como la nueva líder espiritual de la Iglesia Anglicana el próximo 25 de marzo, según se dio a conocer este sábado.

Mullally, que se convirtió a sus 63 años en la primera mujer de la historia en ostentar el cargo de arzobispa de Caterbury, también será la primera que realice esta ruta en la historia moderna de la fe anglicana. Conocida como el Becket Way (o Camino de Becket), toma su nombre del noble Thomas Becket, primado de los anglicanos entre 1162 y 1170.

La arzobispa, junto a su marido Eamonn, iniciarán el camino este martes desde la catedral de San Pablo, en Londres y se espera que lleguen a Canterbury el domingo 22, tres días de su entronización formal en la catedral de esta ciudad inglesa.

Durante los seis días de peregrinaje, se espera que Mullally haga paradas en diferentes puntos para ofrecer misas en diversas iglesias, abadías y catedrales de la geografía inglesa; y visite escuelas y organizaciones religiosas.

"Durante siglos, los feligreses han venido en masa a Canterbury y reflejaré esta tradición mientras nos abrimos paso por los campos (de la región) de Kent y sus ciudades", dijo la arzobispa, que aseguró sentirse "profundamente honrada" de poder seguir los pasos de todos los que han caminado antes esta antigua ruta.

Aunque el rey británico, Carlos III, es oficialmente el jefe de la Iglesia Anglicana, será su primogénito, el príncipe Guillermo de Gales, el que acudirá en representación de su padre el próximo 25 de marzo a Canterbury para la ceremonia de nombramiento de Mullally, además de su esposa, la princesa Catalina.

Esa misa, donde Mullally dará su primer sermón como arzobispa de Canterbury, marcará el inicio formal de su ministerio público.

Mullally fue designada como líder espiritual de la Iglesia Anglicana el pasado mes de octubre, después de que su predecesor, Justin Welby, renunciase al cargo tras la publicación de un informe sobre la gestión de casos de abuso sexual en el seno de la comunión inglesa.