Casi 12,5 millones de kazajos acuden a las urnas en referéndum constitucional

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Astaná, 15 mar (EFE).- Los kazajos acuden este domingo a las urnas para participar en el más importante referéndum constitucional en la corta historia de la mayor república centroasiática.

Casi 10.500 colegios electorales abrieron hoy sus puertas para la votación, en la que podrán participar 12,4 millones de habitantes de este país bañado por el mar Caspio y que limita con China.

Aunque esta es la séptima consulta de ese tipo desde la independencia en 1991, en esta ocasión se propone modificar más del 80 % de las cláusulas contempladas por la Carta Magna.

"Un presidente fuerte, un Parlamento influyente y un gobierno responsable", es el eslogan con el que el presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokáyev, convocó hace poco más de un mes el referéndum.

Los sondeos apuntan a que más de un 70 % de los kazajos apoyará esta reforma, aunque se desconoce si esto incluirá a los más jóvenes, muy críticos con el aparato burocrático y a los que sobre el papel está dirigido el plebiscito, según admitió el presidente.

La Constitución entrará en vigor el próximo 1 de julio si la mayoría de votantes respalda las enmiendas en una consulta que solo será válida si vota la mitad de los electores incluidos en el censo.

Tokáyev, que llegó al poder en 2019 en sustitución del padre de la patria kazaja, Nursultán Nazarbáyev, defiende que la nueva Constitución otorgará más facultades al Legislativo, un paso que debería democratizar un modelo político hasta ahora "superpresidencialista".

De hecho, la mayor novedad será la creación de un Parlamento unicameral (Kurultái) -hasta ahora había dos cámaras- con 145 miembros, que serán elegidos cada cinco años de manera proporcional por listas de partidos, y que excluirá la cuota presidencial.

La Constitución contempla también la creación de un nuevo órgano consultivo, el Consejo del Pueblo, que tendrá prerrogativas legislativas y podrá convocar referendos, y propone recuperar la figura del vicepresidente, que será quien reemplazará al jefe de Estado en caso de dimisión, destitución o fallecimiento.

Algunos analistas y observadores extranjeros advierten que, en realidad, la nueva Constitución reforzará el poder del presidente y no contribuirá a la separación de poderes.

"Bajo la apariencia de la democratización del papel del Parlamento, el presidente, al contrario, aumenta sus poderes. Incrementa el número de nombramientos de cargos clave tanto en el ejecutivo como en el sistema judicial", señaló a EFE Dimash Alzhánov, politólogo opositor.

Si los kazajos lo aprueban, el jefe de Estado también nombrará a los presidentes del Tribunal Supremo, Comisión Electoral, Cámara de Cuentas, Servicio Estatal de Seguridad y al comisionado de derecho humanos, apuntan.

Además, también podrá disolver el Parlamento unicameral si este rechaza en dos ocasiones las candidaturas que proponga y durante un plazo de dos meses podrá promulgar decretos con valor de ley.

En cuanto al vicepresidente, será designado, no elegido, lo que ciertos expertos consideran que puede significar que el que ejerza ese cargo deberá recibir el beneplácito presidencial.

Aunque algunos sospechan que la Constitución busca prolongar la estancia en el poder del presidente, otros recuerdan que Tokáyev prometió dejar el cargo cuando expire su actual mandato en 2029 y que incluso podría presentarse este mismo año al cargo de secretario general de la ONU.