"En un contexto de creciente antisemitismo, el atentado a la sinagoga de Lieja recordó que la amenaza que pesa sobre la comunidad judía de Bélgica es muy real", expresó el ministro belga de Interior, Bernard Quintin, en un comunicado recogido por la agencia de noticias Belga, en el que se precisa que las autoridades no han determinado aún la cifra de militares que serán movilizados.
La medida, que se ha tomado teniendo también en cuenta ataques similares en Países Bajos y en Noruega, dejará en manos de la Policía los aspectos operativos del dispositivo de seguridad, aunque serán diseñado en "estrecha colaboración" con el Ministerio de Defensa.
"Con este despliegue, reforzamos los servicios policiales y contribuimos a la protección de la comunidad judía en nuestro país", explicó el ministro de Defensa, Theo Francken, en un comunicado recogido por la cadena flamenca VRT.
Con esta decisión, Bélgica recurre de nuevo a las fuerzas armadas para asegurar lugares vinculados a la comunidad judía, como ya hiciera en 2015 en respuesta a la amenaza terrorista sobre Bélgica en ese momento.
El Gobierno belga ya valoraba el despliegue de sus fuerzas armadas tras el inicio de la guerra en Oriente Medio, pero decisión se ha acelerado tras la explosión que tuvo lugar en la madrugada del domingo al lunes de la semana pasada delante de una sinagoga en la ciudad belga de Lieja (sureste), un acto que no causó heridos.
El primer ministro belga, Bart de Wever, calificó el ataque como "antisemita" y la Fiscalía federal belga investiga como posible acto de terrorismo.
Días después, una explosión en Ámsterdam seguida de un incendio causó daños leves en el exterior de un edificio en un "acto cobarde de agresión contra la comunidad judía", según aseguró en un comunicado la alcaldesa de la ciudad neerlandesa, Femke Halsema.
