BPI: El impacto de la invasión de Rusia a Ucrania fue más severo que la guerra de Irán

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Fráncfort (Alemania), 16 mar (EFE).- El impacto en los mercados financieros de la invasión de Rusia a Ucrania fue más severo que el de la guerra en Irán y la escalada del conflicto en Oriente Medio.

Así se desprende del informe de marzo del Banco de Pagos Internacionales (BPI), publicado este lunes y que analiza lo ocurrido en los mercados desde el 29 de noviembre y hasta el 5 de marzo.

El BPI considera que los mercados han funcionado de forma ordenada tras el ataque de Israel y EE.UU. a Irán y la respuesta de Teherán con ataques a otros países en la región.

El impacto dependerá de la duración y de la magnitud de la guerra en Irán, dijo el asesor económico y jefe del departamento monetario y económico del BPI, Hyun Song Shin, en una vídeoconferencia virtual para presentar el informe.

"El conflicto en Oriente Medio desencadenó movimientos turbulentos en los precios del petróleo y el gas", dice el BPI en el informe.

"Los precios del petróleo y el gas natural (especialmente en Europa) saltaron y la volatilidad del petróleo se elevó, reflejando la significativa incertidumbre en los mercados de energía", añade el BPI, que es el banco de los bancos centrales.

El barril de Brent, de referencia en Europa, para entrega en mayo llegó a acercarse a los 120 dólares, aunque después bajó hasta los 100 dólares.

Todavía se sitúa por debajo de los 140 dólares a los que llegó tras la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022 (antes de esta invasión estaba a 100 dólares).

Las curvas de futuros de petróleo y gas natural han experimentado desplazamientos al alza y los mayores aumentos se han concentrado en los contratos a corto plazo, observa el BPI, cuya sede está en la ciudad suiza de Basilea.

El efecto del conflicto en Oriente Medio todavía no está claro porque no se sabe la duración y el alcance que tendrá, además dependerá de la exposición al petróleo y de la dependencia del suministro de energía que tenga una región.

Esto ya se ha reflejado en la caída de las bolsas en Europa y Asia, que ha sido mayor que las de EE.UU. porque dependen más del suministro de la energía que se transporta a través del estrecho de Ormuz.

Tras la escalada de la violencia en Oriente Medio, el dólar dejó de depreciarse y comenzó a subir con fuerza frente al euro.

El euro, que el 27 de febrero se pagaba a 1,18 dólares, ha caído en dos semanas cuatro centavos de dólar, hasta 1,14 dólares, reflejando la aversión al riesgo, la búsqueda de activos seguros y la correlación positiva del dólar con los precios del petróleo los últimos años.

El BPI ya dijo tras la invasión de Rusia a Ucrania en 2022 que la subida de los precios de las materias primas iba a ser menor que la que se produjo en la década de 1970.

La economía global es más eficiente en el uso de muchas materias primas y el contexto inflacionario es más benigno que entonces.

La crisis de 1973 se produjo en un momento en que la inflación subía desde hacía años de forma continúa, según el BPI.

Hasta la escalada del conflicto en Oriente Medio, el Banco Central Europeo (BCE) había logrado que la inflación en la zona del euro se situara en su objetivo del 2 % a medio plazo.

Los inversores prevén que van a subir la inflación a corto plazo y los tipos de interés en Europa y que la bajada de los tipos de interés en EE.UU. será más tarde.

Los tipos de interés a corto plazo ya han subido en los mercados en algunos países porque se prevé un ajuste de la política monetaria.

Los mercados de futuros ya descuentan que el BCE va a subir sus tipos de interés más de una vez este año, la primera en julio, después de que algunos miembros de su Consejo de Gobierno se hayan mostrado preocupados por el impacto que puede tener en la inflación la subida de los precios de la energía.

Los bancos centrales tendrán que valorar los datos económicos fundamentales y no sólo los movimientos de los mercados a corto plazo, según el BPI.

El BCE mantendrá este jueves, previsiblemente, el precio del dinero en el 2 %, nivel en el que está desde junio del año pasado.

También se prevé que los dejen inalterados los bancos centrales en Inglaterra, Suiza y Suecia.

En Europa, además de la depreciación del euro frente al dólar y la caída de las bolsas, los diferenciales de la deuda soberana se han ampliado después de la escalada del conflicto porque se teme que los gobiernos, ya muy endeudados desde la pandemia, aprueben medidas de apoyo que carguen más sus ya elevados presupuestos.

Los inversores prevén que va a aumentar la oferta de deuda, que deberá ser absorbida por los mercados y por consiguiente suben las rentabilidades de los bonos.