El portavoz del Ministerio chino de Exteriores Lin Jian afirmó, al ser preguntado por los llamamientos de Washington a varios países para contribuir a la seguridad de esa ruta marítima, que la situación en el estrecho de Ormuz y sus aguas cercanas ha sido "tensa" recientemente, lo que ha afectado a las rutas internacionales de carga y energía y socavado la estabilidad regional y mundial.
Trump insinuó el domingo que podría posponer su visita a China, prevista para finales de este mes, si Pekín no interviene en Ormuz, un paso por el que transita el 45 % del petróleo que importa el gigante asiático.
El vocero instó a "todas las partes" a cesar de inmediato las acciones militares, evitar una nueva escalada de las tensiones e impedir que la inestabilidad regional tenga un mayor impacto sobre el desarrollo de la economía global.
Preguntado también por si Pekín ha recibido alguna solicitud de Estados Unidos para sumarse a esa coalición y por si enviaría buques a la zona, Lin evitó responder de forma directa y se limitó a señalar que China mantiene comunicación con "todas las partes relevantes" y está comprometida con contribuir a rebajar la tensión y promover una desescalada.
Trump ha reclamado en los últimos días a varios países que dependen del petróleo del Golfo, entre ellos Australia, Japón o Corea del Sur, que colaboren para mantener "abierto y seguro" el estrecho de Ormuz, después de que Irán anunciara su cierre en respuesta a la guerra con Estados Unidos e Israel.
La propuesta ha recibido por ahora una acogida fría: Japón ha señalado que no ha recibido una solicitud formal y que estudia cómo proteger sus buques dentro de su marco legal, mientras Australia y Alemania han descartado enviar barcos de guerra a la zona.
La tensión en Oriente Medio se intensificó a finales de febrero tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán, a los que Teherán respondió con ofensivas contra objetivos en países del Golfo y posiciones vinculadas a Washington.
La semana pasada, el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, afirmó que el estrecho de Ormuz, por donde pasa alrededor del 20 % del petróleo mundial, debe permanecer cerrado, una declaración que ha disparado el precio del crudo y ha agravado la volatilidad en los mercados.
