La empresa, con una presencia centenaria en Panamá, cerró sus operaciones a mediados de 2025 cuando reportó pérdidas millonarias y despidió, en medio de una huelga sindical por motivos ajenos a la empresa - unas reformas a la seguridad social ya vigentes -, a unos 5.500 trabajadores, según la cifra aportada a EFE por su portavoz, Alexander Gabarrete
Actualmente, tras la retoma de la actividad en noviembre pasado, la producción "es muy baja" y se está destinando al mercado local, afirmó Gabarrete.
Esta etapa de la reactivación de operaciones "nos sirve para observar el comportamiento de las empacadoras que han sido remodeladas, pero también el de la fruta que se está cosechando. Toda esta producción se destina al mercado local y nos permite hacer estimaciones para una pronta exportación", explicó.
Chiquita se está enfocando "en exportar un producto que cumpla con los estándares que exige el mercado" internacional, agregó el portavoz. De momento no hay una fecha de arranque de las exportaciones.
La transnacional está reactivando de forma gradual la producción bananera en la provincia caribeña de Bocas del Toro. En octubre pasado y tras varios meses cerrada se anunció la contratación de más de 1.000 personas para labores de limpieza de las fincas, a las que se han sumado más a medida que se retoman otras áreas de la industria.
Changuinola, una ciudad de Bocas del Toro ubicada a más de 630 kilómetros de la capital panameña y cercana a la frontera con Costa Rica, ha sido históricamente una zona favorable para el cultivo del banano, cuya calidad se mantiene entre las mejor valoradas del mercado internacional, indicó Gabarrete.
El regreso de Chiquita a Panamá ha supuesto un cambio en su modelo de negocio, que ahora es el de la aparcería, en el que cinco empresas administran el recurso humano encargado de la producción, mientras la transnacional mantiene la asistencia técnica, supervisión y comercialización.
Este esquema ha permitido la contratación de más de 1.800 trabajadores en la primera fase de reactivación, en una región donde más del 80 % de la economía depende de la actividad bananera.
"A medida que se realicen mayores contrataciones, la actividad económica será mucho más notoria" en esta área, predominantemente indígena, agregó Gabarrete.
La paralización sindical provocó la pérdida de unos 5.500 empleos directos y afectó a cerca de 20.000 personas que dependen de la actividad bananera en la región, señaló el portavoz de la empresa.
Actualmente se contrata personal para labores de campo como limpieza, fertilización y control de plagas, además de trabajadores sin experiencia previa que han sido capacitados para integrarse a la actividad.
La empresa prevé reactivar unas 5.000 hectáreas de banano de un total de aproximadamente 5.200 destinadas a este cultivo. En condiciones normales, el proceso desde la aparición de la fruta hasta su cosecha toma alrededor de 12 semanas.
Como parte de los compromisos con el Gobierno de Panamá, Chiquita reiteró su plan de invertir más de 30 millones de dólares para reactivar la actividad bananera en Bocas del Toro.
Entre las inversiones destacan la ampliación de empacadoras, la compra de una aeronave de fumigación valorada en más de 1,5 millones de dólares y la adquisición de insumos agrícolas.
