Disponible hasta el 19 de julio, la primera muestra, 'Renoir et l'amour. La modernité heureuse (1865-1885)', se centra en obras que reflejan el amor idealizado y la camaradería en los idílicos paisajes de la periferia parisina.
"No solo existe lo irónico o lo trágico; hay también visiones más positivas. Renoir es único en ese sentido. El tipo de belleza que retrata pervive todavía hoy", manifestó el comisario de la exposición, Paul Perrin.
Entre las cerca de 60 piezas de la muestra sobresale 'Le Déjeuner des canotiers' (1880-1881), una obra cumbre del maestro impresionista cedida al Orsay por la Phillips Collection de Washington.
"Es una oportunidad increíble para que los franceses vean esta obra, que raramente sale de EE. UU.", incidió Perrin sobre una pintura inspirada en una escena real en la terraza del restaurante Maison Fournaise en Chatou, enclave conocido como la 'Isla de los Impresionistas'.
'Le Bal du moulin de la Galette' (1876), perteneciente a los fondos del Orsay, y 'Les Parapluies' (1881-1886), de la National Gallery de Londres, completan el trío de joyas de una exhibición que explora el París del ocio y el placer.
La muestra se inmiscuye en el afecto más puro sin caer en lo meloso: "No hay en las obras un sentimiento de dominación ni violencia; se muestran momentos de seducción en una relación de igual a igual", estimó el comisario.
A escasos metros, la segunda muestra, titulada 'Renoir Dessinateur', revela a un artista completamente distinto. Las 120 obras expuestas -incluyendo 55 dibujos, 17 pasteles y 16 acuarelas- pretenden descubrir a un "Renoir dibujante" que a menudo queda a la sombra de su pincel.
"Es una manera diferente de conocerlo; ambas exposiciones son complementarias", ahondó Perrin.
El maestro experimentó aquí con pluma y tinta, lápiz y piedra negra, grafito, carboncillo, sanguina y tiza blanca, retratando tanto a figuras como Richard Wagner, Paul Cézanne o Auguste Rodin, como a modelos anónimas.
"Es muy difícil organizar una exposición de dibujos por la fragilidad de sus soportes. Normalmente permanecen archivados", explicó la comisaria Anne Distel.
Entre los tesoros rescatados destaca el dibujo preparatorio para la imponente obra 'Las grandes bañistas': "Dudo que haya sido mostrado más de tres veces desde que ingresó en la colección, hace ya casi cien años".
