Cerca de la medianoche, Petro afirmó en un consejo de ministros televisado que su país fue bombardeado, luego de que fuese hallada la bomba cerca de la frontera con Ecuador.
"Ha aparecido una bomba tirada desde un avión. Se va a investigar bien los modos, muy en la frontera con Ecuador (sic), ratificando un poco mi sospecha, pero hay que investigar bien, que están bombardeándonos desde Ecuador y no son los grupos armados", expresó.
El mandatario señaló además que le pidió la semana pasada en una llamada telefónica a su homólogo estadounidense, Donald Trump, que "actúe y llame al presidente de Ecuador" porque su país no quiere "ir a una guerra".
El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, desmintió este martes la denuncia de Petro y afirmó que las recientes operaciones militares de su país contra el crimen organizado cerca de la frontera con Colombia, con el apoyo de Estados Unidos, han ocurrido en territorio ecuatoriano.
"Presidente Petro, sus declaraciones son falsas; estamos actuando en nuestro territorio, no en el suyo", señaló Noboa en X, donde acusó a Colombia de acoger a la familia del narcotraficante y líder criminal José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, además de a la excandidata presidencial del correísmo Luisa González.
El mandatario ecuatoriano añadió que "mientras en Colombia les dan espacio a la familia de 'Fito', que cruzaron al país en pleno toque de queda nacional, coincidentemente al mismo tiempo que la excandidata Luisa González", su Gobierno seguirá "limpiando y levantando a Ecuador".
La confrontación verbal no se detuvo y el presidente colombiano respondió en X que los bombardeos en la zona fronteriza dejan "27 cuerpos calcinados", sin dar detalles de esa información, y afirmó que la explicación sobre los ataques "no es creíble", en aparente referencia a la declaración de Noboa.
"Hay 27 cuerpos calcinados y la explicación no es creíble. Las bombas están en el piso cerca a familias, muchas de ellas han decidido pacíficamente reemplazar sus cultivos de hoja de coca por cultivos legales", escribió el mandatario colombiano.
Esta nueva controversia ocurre en medio de un deterioro de las relaciones entre Bogotá y Quito, marcado por una guerra comercial iniciada en enero por el presidente de Ecuador, que impuso una "tasa de seguridad" del 30 % a productos colombianos, posteriormente elevada al 50 %.
Colombia respondió con aranceles a decenas de productos y suspendió el suministro de electricidad a Ecuador, mientras que el país andino aumentó el costo del transporte de crudo colombiano por sus oleoductos.
Igualmente, la semana pasada Ecuador y Estados Unidos firmaron un acuerdo con el que formalizaron la apertura de la primera oficina del Buró Federal de Investigaciones (FBI, en inglés) en el país, que tendrá como objetivo apoyar en el combate contra los grupos del crimen organizado internacional.
Este acuerdo se suma a las operaciones militares conjuntas que ambos países iniciaron a principios de mes en Ecuador contra organizaciones "terroristas", en las que bombardearon y destruyeron un campamento de entrenamiento de los Comandos de la Frontera, una disidencia de la desmovilizada guerrilla colombiana de las FARC.
Ambos países rompieron relaciones diplomáticas en 2008 cuando militares colombianos ingresaron a Ecuador para bombardear un campamento de las FARC, ataque en el que murió quien era en esa época el segundo al mando de la guerrilla, Luis Édgar Devia Silva, alias Raúl Reyes.
Ese mismo año Ecuador presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por las fumigaciones aéreas de cultivos ilícitos con el herbicida glifosato que Colombia realizó entre 2000 y 2007 en su frontera sur y que, a juicio de Quito, afectaron a su territorio.
No obstante, en septiembre de 2013 ambos Gobiernos llegaron a un acuerdo que puso fin a esa demanda en el tribunal internacional y obligó a Colombia a crear una zona de exclusión en su lado de la frontera, donde no debían realizarse fumigaciones aéreas.
