La unidad 6, que comenzó a transmitir energía en febrero a modo de prueba tras 14 años de inactividad, volvió a sufrir un nuevo retraso en la reactivación del suministro comercial, después de que una alarma indicara una pequeña fuga eléctrica a tierra el pasado jueves.
Tras realizar varias investigaciones, la empresa determinó que no hubo una fuga real, sino una rotura de un conductor que provocó la activación de la alarma por error, informó la compañía en un comunicado publicado durante la jornada.
"Aunque el conductor dañado forma parte de las instalaciones relacionadas con el generador, no afecta directamente a la seguridad del reactor", aclararon en el documento, donde subrayaron que el reactor se encuentra "estable".
TEPCO sigue estudiando los detalles de lo ocurrido, sin anunciar por el momento una nueva fecha para la actividad comercial del reactor, que ya sufrió un retraso el pasado 26 de febrero debido a problemas con las alarmas de las barras de control, que pospusieron en un principio la actividad comercial a este miércoles.
Este retraso supone un nuevo revés para la firma japonesa, que aún está lidiando con las consecuencias del accidente nuclear de 2011 y el desmantelamiento de la central de Fukushima, que conllevó a un apagón nuclear en el país, donde la mayoría de los reactores nucleares permanecen ahora fuera de servicio.
Actualmente hay 14 activados, 19 con operaciones suspendidas y 27 a la espera de ser desmantelados, según datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
El objetivo de la operación comercial es impulsar la energía nuclear en el país para atenuar la dependencia energética respecto a otras potencias y garantizar el cumplimiento de sus compromisos ambientales.
