Durante las conversaciones con los representantes de la minoría húngara de Ucrania las voces anónimas que hacían estas llamadas les amenazaban “con violencia física” y les invitaban a irse del país.
Según ha informado en un comunicado el SBU, las llamadas se hacían cambiando el número de teléfono para hacer ver que se hacían desde Ucrania cuando en realidad provenían de la Federación Rusa.
Decenas de miles de ciudadanos ucranianos que se concentran en la región suroriental de Zakarpatia y en otras zonas de Ucrania occidental tienen como lengua materna el húngaro y son de origen magiar.
El primer ministro de Hungría, Víktor Orbán, se ha erigido en repetidas ocasiones en defensor de los derechos de estos ciudadanos ucranianos y ha denunciado la supuesta discriminación a la que estarían sometidos por parte de Kiev, que niega estas acusaciones y considera que garantiza todos los derechos de esta minoría.
Orbán es el líder europeo más cercano al Kremlin, que según una investigación periodística del medio centroeuropeo VSquare habría desplegado a expertos en estrategia electoral en Hungría para ayudar al actual primer ministro magiar a ganar unas elecciones del 12 de abril en las que las encuestas le dan como perdedor.
El primer ministro húngaro ha hecho de sus ataques a Zelenski -al que acusa de querer arrastrar a Hungría a la guerra y de interferir en la política magiar para propiciar su derrota en las urnas- el tema central de su campaña electoral.
Desde la disolución de la Unión Soviética, Rusia ha explotado de forma habitual los agravios de las minorías étnicas en países como Rumanía, Moldavia o la propia Ucrania para desestabilizar a Gobiernos pro-occidentales.
