La agresión se produjo contra varios periodistas que documentaban violencia policial en el ocupado Jerusalén Este contra un grupo de palestinos que rezaban por el Ramadán cerca de las murallas de la Ciudad Vieja -la Explanada de las Mezquitas está cerrada desde el inicio de la guerra contra Irán-, según denunció la Asociación de Periodistas de Israel
Según vídeos y testigos, los policías comenzaron a dispersar por la fuerza a varias decenas de jóvenes palestinos, golpeándoles y lanzado granadas aturdidoras, y arremetieron también contra los informadores.
En un comunicado, la junta directiva de la FPA explica que los agentes repelieron "de forma innecesaria y agresiva" a los periodistas mientras realizaban su trabajo, un ataque que califica de "injustificado".
"Los agentes detuvieron a varios periodistas, dañaron equipos fotográficos y confiscaron tarjetas de memoria. Durante el ataque, un agente israelí fracturó la muñeca de un productor de CNN", dice la nota.
"Nada de esto es aceptable", añade la asociación, que insta a la Policía de Israel "a tomar medidas inmediatas contra los agentes implicados en este ataque injustificado y a actuar en el futuro para salvaguardar la libertad de prensa, en lugar de pisotearla".
Según testimonios citados por el diario israelí Haaretz, un fotógrafo chino fue golpeado, así como un fotógrafo palestino que acudió en su ayuda y a quien unos 15 agentes golpearon, le rompieron la cámara y le quitaron las tarjetas de memoria.
La Policía alegó, en un comunicado, que los periodistas participaban en los "disturbios" ocurridos, incumpliendo las instrucciones del Ejército israelí (que limita las concentraciones de grupos de personas al aire libre desde la guerra contra Irán) y que no se habían identificado como profesionales de la comunicación, por lo que fueron brevemente arrestados.
La Asociación de Periodistas de Israel detalló a Haaretz que es falso que los profesionales no se identificaran como tales.
