La izquierda lidera pronósticos para elecciones danesas en panorama complejo y fragmentado

Imagen sin descripción

Copenhague, 21 mar (EFE).- La izquierda encabeza los pronósticos para las elecciones legislativas danesas del próximo martes, en las que los sondeos apuntan a un triunfo de la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, y a una caída de las principales fuerzas políticas en un panorama fragmentado y complejo en el que un partido de centroderecha puede ser decisivo.

Los sondeos muestran en las últimas semanas una imagen similar: triunfo de la izquierda con una distancia de hasta cinco puntos frente al bloque de derecha en los más favorables, pero insuficiente para gobernar, por lo que sería necesario contar con el apoyo del centrista Los Moderados.

Frederiksen, que gobernó entre 2019 y 2022 con el soporte de varias fuerzas de centroizquierda, optó hace cuatro años por elegir una fórmula inédita en la política danesa, incluyendo al Partido Liberal y a Los Moderados, una elección que justificó entonces por la complicada situación geopolítica.

Esa coalición sería difícil de repetir ahora: las encuestas apuntan a una caída notable de los tres partidos -con las peores cifras en un siglo para socialdemócratas y liberales-, que no sumarían entre todos el 40 % de los votos.

Hasta doce fuerzas podrían superar la barrera mínima del 2 % y entrar en el Parlamento danés, según los sondeos, que dan como ganador al Partido Socialdemócrata con algo más del 20 %, por delante del Partido Socialista Popular (SF), en torno al 13 %; y luego una decena de fuerzas por debajo del 10 %.

El líder "moderado" -el ex primer ministro y actual ministro de Exteriores, Lars Løkke Rasmussen- ha reiterado su disponibilidad a reeditar una fórmula similar a la de la pasada legislatura, de la que excluye a las que considera las fuerzas más extremas, la rojiverde Lista Unitaria y el ultraderechista Partido Popular Danés.

Desde el anuncio hace un mes de la convocatoria de elecciones anticipadas, Frederiksen se ha abierto a cualquier opción: sólo tiene dos exigencias para un hipotético gobierno, que priorice una política de seguridad y de defensa robustas y una línea dura en inmigración.

Pero el giro a la izquierda ha sido evidente, en medio de sondeos adversos para el actual Ejecutivo y tras perder frente al SF las elecciones europeas de 2024 y la alcaldía de Copenhague en las municipales del pasado noviembre después de un siglo.

La propuesta estrella de los socialdemócratas ha sido recuperar el impuesto sobre el patrimonio, una idea muy criticada por la derecha, y han dado un corte más social a su programa, presentando incluso alguna iniciativa conjunta con el SF.

Tanto el SF como el resto de fuerzas del bloque han acusado no obstante a Frederiksen de hacer un doble juego, mientras la primera ministra mantiene la ambigüedad a la vez que recuerda que es necesario que el nuevo Gobierno tenga "capacidad de maniobra".

Frente a Frederiksen, que es la clara favorita de los electores para gobernar el país, según las encuestas sobre candidatos, el bloque de derecha ha mostrado su incapacidad para presentar un líder claro entre varios partidos que se mueven en porcentajes de voto similares.

El ministro de Defensa y líder del Partido Liberal, Troels Lund Poulsen, ha tenido que luchar contra su propia indefinición (tardó días en declararse abiertamente candidato a primer ministro) y unas encuestas adversas que apuntan además a un competidor directo, Alex Vanopslagh, de la Alianza Liberal y muy popular entre el electorado más joven.

Los sondeos colocan a ambas fuerzas liberales casi con porcentajes idénticos, aunque está por ver el efecto de la confesión durante la campaña por Vanosplagh de que consumió cocaína un par de veces en su primera etapa como presidente del partido.

Poulsen ha rechazado de forma categórica formar parte de un gobierno que introduzca un impuesto al patrimonio y asegura que su objetivo es un ejecutivo de derecha, aunque tampoco quiere cerrar "ninguna puerta".

En caso de un resultado igualado entre los dos bloques, no sólo Los Moderados podrían jugar un papel determinante.

Tanto las Islas Feroe como Groenlandia, los dos territorios autónomos daneses, tienen dos diputados cada uno en el Parlamento, que aunque normalmente no se suelen inmiscuir en la política danesa, ya han decidido con anterioridad en alguna ocasión el color de un gobierno.