Según la investigación publicada en la revista 'Nature Climate Change' y recogida por el medio hongkonés South China Morning Post, el equipo combinó simulaciones de vehículos eléctricos y modelos de degradación de baterías con datos climáticos de alta resolución para 300 ciudades del mundo.
Los investigadores de las Universidades de Michigan, Pekín y Zhejiang descubrieron que un aumento de 2 °C en la temperatura global provocaría, de media, una reducción del 8 % en la vida útil de las baterías antiguas, con una caída máxima del 30 %.
Bajo el mismo escenario, las baterías nuevas introducidas en el mercado desde 2019 registrarían descensos del 3 % de media y del 10 % como máximo.
Wu Haochi, autor principal del estudio, explicó que las mejoras en las baterías comerciales modernas no se deben a avances aislados, sino a un "logro de ingeniería integral", en el que se incluyen progresos en los componentes de las baterías, los materiales de los electrodos, los electrolitos y el proceso de fabricación en su conjunto.
Al realizar una comparación entre baterías antiguas (2010-2018) con baterías nuevas (2019-2023), basándose en patrones climáticos históricos, la vida útil media de las baterías pasó de aproximadamente 15 años en las antiguas a 17 años en las nuevas.
Los investigadores también recalcaron que los avances tecnológicos permiten compensar los efectos del calentamiento incluso con aumentos de hasta 4 grados. En ese escenario, la vida útil media de los dispositivos antiguos se reduciría a 12 años, mientras que la de los nuevos se mantendría en 17 años.
En un contexto de tensiones geopolíticas que ponen de relieve la vulnerabilidad del suministro global de petróleo y gas, la descarbonización del transporte y la capacidad de adaptación de estas nuevas tecnologías al cambio climático se vuelven cada vez más prioritarias.
Aunque diversos estudios demostraron que el rendimiento y la durabilidad de las tecnologías energéticas pueden verse afectados por temperaturas extremas, no se había "cuantificado el efecto del cambio climático futuro sobre el rendimiento y la vida útil de las baterías”, lo que preocupa tanto a fabricantes como a consumidores, señaló el equipo.
