En declaraciones recogidas por la agencia CNA, el funcionario agregó que el tiempo necesario para la posterior revisión por parte de la Comisión de Seguridad Nuclear (NSC) "aún no puede estimarse", por lo que el calendario global para el reinicio de estas dos plantas "sigue pendiente de confirmación".
Como los reactores nucleares de Kuosheng y Maanshan han estado en funcionamiento durante unos 40 años, las autoridades deben evaluar el envejecimiento de los equipos para determinar qué componentes deben sustituirse y por cuánto tiempo puede prolongarse su operación, en aras de estimar el costo total de la operación, señaló Kung.
Estas declaraciones se produjeron cuatro días después de que el presidente taiwanés, William Lai, adelantara que la eléctrica estatal Taipower presentará a finales de este mes un plan a la NSC para la reactivación de ambas plantas.
El último reactor de la central de Maanshan cerró en mayo de 2025, lo que marcó el fin de la era nuclear en Taiwán tras el desmantelamiento progresivo de las plantas de Chinshan (Nuevo Taipéi) y Kuosheng entre 2018 y 2023.
Esta medida culminó uno de los principales objetivos políticos del gobernante Partido Democrático Progresista (PDP), que durante años había defendido una "patria libre de nucleares", especialmente tras el accidente nuclear de Fukushima en 2011.
Sin embargo, la necesidad global de contar con electricidad baja en carbono y el creciente consumo energético de la industria de la inteligencia artificial, entre otros factores, han llevado al Gobierno a reconsiderar su postura sobre la energía nuclear.
