El Banco Asiático de Desarrollo anuncia fondos para mitigar el efecto de la guerra de Irán

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Bangkok, 25 mar (EFE).- El Banco Asiático de Desarrollo (BAD) ha anunciado un paquete de fondos destinados a ayudar a los gobiernos y al sector privado de los países de Asia y el Pacífico a mitigar los efectos económicos y financieros del conflicto en Oriente Medio, donde Estados Unidos e Israel están en guerra con Irán.

El BAD, con sede en Manila, brindará asistencia "mediante el desembolso rápido de apoyo presupuestario y financiamiento para el comercio y las cadenas de suministro, a fin de garantizar la importación de bienes esenciales, incluido el petróleo", declaró el presidente de la institución, Masato Kanda, en un comunicado difundido la víspera.

El apoyo al que se ha comprometido el banco se basa en ayudas presupuestarias a gobiernos para garantizar la estabilidad de sus economías y al sector privado para mantener el flujo de importaciones esenciales como energía y alimentos, mientras se ha "reactivado el apoyo a las importaciones de petróleo (...) de forma excepcional y por un período limitado", sin que el BAD haya proporcionado más detalles.

Asia depende en gran medida de las importaciones energéticas desde Oriente Medio, obstaculizadas por el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, vía que en tiempos de paz canaliza alrededor del 20 % del petróleo y el gas natural licuado mundiales.

Varios países de la región ya están acusando los efectos de la crisis del suministro energético, que ha disparado asimismo los precios del petróleo.

Filipinas decretó el estado nacional de emergencia energética la víspera. El presidente Ferdinand Marcos Jr. firmó una orden ejecutiva aludiendo al "peligro inminente que se cierne sobre la disponibilidad y la estabilidad del suministro energético del país" por la que se constituye un comité para tomar medidas de protección, recogió la cadena ABS-CBN.

El último análisis del BAD indica que los riesgos de suministro "se extienden más allá de la energía, afectando a insumos industriales clave como productos petroquímicos y fertilizantes, con graves consecuencias para la agricultura y la producción de alimentos" en la región.

El BAD concluyó que las economías dependientes del turismo y las remesas –como muchas de las que componen la región– se enfrentan a "vulnerabilidades cada vez mayores".