El comunicado apunta a que las instalaciones, de las que no se ofrecieron más detalles, fueron “destruidas bajo un intenso y continuo bombardeo”, según recogió la agencia Tasnim, vinculada al cuerpo de élite del Ejército persa.
Irán lanzó estos ataques contra el norte de Israel “en apoyo a la Resistencia Islámica de Hizbulá y del pueblo oprimido del sur del Líbano”, en respuesta a las ofensivas israelíes contra su vecino del norte.
Teherán afirmó que esta operación marca el inicio de una serie de acciones contra Israel y advirtió que tanto las posiciones de las tropas hebreas en Palestina, ciudades israelíes como Tel Aviv, Kiryat Shmona o Bnei Brak, así como bases militares estadounidenses de la región, serán objeto de intensos ataques.
A lo largo de la noche, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) identificaron al menos tres andanadas de misiles lanzados desde Irán sin que se registraran heridos ni víctimas, aunque por el momento se desconoce si estos ataques corresponden a los reivindicados por Teherán.
Países del golfo como Baréin o Arabia Saudí también anunciaron haber interceptado drones, que en Kuwait provocaron un incendio en el aeropuerto internacional al impactar contra un depósito de combustible, sin tampoco provocar víctimas.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el lunes que aplazará durante cinco días los ataques contra centrales eléctricas iraníes con los que había amenazado, condicionando la medida a que Irán desbloquee el estrecho de Ormuz, y tras asegurar que ha mantenido conversaciones “productivas” con Teherán.
Representantes de la República Islámica, sin embargo, niegan que se hayan producido contactos directos y han dicho que es Washington quien ha buscado ponerse en contacto con Teherán.
