En un análisis publicado este jueves, el grupo financiero dijo que este impulso, que describió como moderado, también lo consideró tangible por su efecto en la inversión, el consumo y el turismo vinculados al torneo.
Los analistas de Banorte señalaron que dicho impacto ya está incorporado en su pronóstico de crecimiento económico del 1,8 % para 2026.
El banco destacó que el país albergará 13 partidos, incluida la inauguración, repartidos entre Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Banorte explicó que el beneficio económico "no será homogéneo ni en el tiempo ni por regiones o sectores", por lo que identificó tres motores principales del beneficio económico esperado: inversión, consumo privado y turismo.
Del total del impulso previsto al PIB, calculó que entre 15 y 25 puntos base provendrán de la inversión asociada a obras y adecuaciones en las tres ciudades sede.
Entre esos proyectos incluyó la remodelación o actualización de los estadios mundialistas, mejoras en terminales aeroportuarias, trabajos de movilidad y conectividad, ampliaciones de rutas de transporte y rehabilitación de vialidades.
En la Ciudad de México mencionó, entre otras obras, intervenciones en el Estadio Banorte (estadio Azteca, sede de la inauguración", las terminales 1 y 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el tren ligero y corredores seguros.
Para Guadalajara refirió mejoras en el estadio, obras carretera a Chapala, líneas de transporte masivo y rehabilitación urbana.
En Monterrey contempló trabajos en la terminal aérea, Metrorrey, avenidas, camiones sustentables y renovación de espacios públicos.
Por su parte, el efecto combinado del consumo privado y el turismo explicaría entre 27 y 37 puntos base restantes del impacto total.
Banorte indicó que este cálculo considera "no solo la llegada de visitantes extranjeros, sino también el desplazamiento interno de mexicanos hacia las sedes".
Así como el gasto asociado a actividades paralelas a los partidos, como fan fests, celebraciones, restaurantes y reuniones, aunque acotado, sobre diversas categorías de bienes y servicios, y precisó que su metodología incorpora también posibles efectos de sustitución del gasto.
