El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, explicó que la salida de servicio de estas aeronaves responde a criterios técnicos relacionados con su vida útil, mantenimiento y disponibilidad de repuestos, y no a una decisión tomada como consecuencia directa del siniestro en el que también resultaron heridos 57 militares.
"No es una decisión que se tome ahorita a raíz de esto, sino es un proceso riguroso al interior de las fuerzas", afirmó el ministro a periodistas en el Congreso, al referirse a los protocolos que determinan el retiro de equipos militares.
Según detalló, una de las aeronaves ya se encuentra en proceso de desincorporación tras cumplir su ciclo operativo, mientras que otra será retirada en el corto plazo como parte de las evaluaciones técnicas de la FAC.
El ministro señaló que factores como el cumplimiento de horas de vuelo, el desgaste por ciclos de operación y las dificultades para conseguir repuestos inciden en la decisión de sacar de servicio aeronaves antiguas.
En ese sentido, indicó que uno de los aviones que saldrá de operación fue fabricado en 1960 y recibido por Colombia en 1968, lo que refleja la antigüedad de parte de la flota.
El anuncio se produce mientras se investiga el accidente el lunes del Hércules C-130, uno de los hechos más graves recientes para la Fuerza Pública, mientras las autoridades revisan las condiciones de seguridad, mantenimiento y financiación de la aviación militar en el país.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, ha atribuido sin pruebas la posible causa del siniestro a la antigüedad de la aeronave, una hipótesis que ha generado controversia y ha sido cuestionada por expertos y sectores políticos que piden esperar los resultados de la investigación oficial.
