Así, tras registrar un segundo ejercicio en números rojos, Vanke acumula pérdidas por unos 138.035 millones de yuanes (20.056 millones de dólares, 17.341 millones de euros) desde 2024; antes de eso, siempre había obtenido beneficios desde su salida a bolsa en 1991.
En la cuenta de resultados que remitió a la Bolsa de Hong Kong -donde cotiza-, la promotora apunta que su facturación se desplomó un 31,98 % interanual hasta unos 233.433 millones de yuanes (33.917 millones de dólares, 29.325 millones de euros) ante la prolongada crisis que vive el sector desde principios de esta década.
Concretamente, las ventas de Vanke medidas por área de suelo cayeron un 43,4 % hasta unos 10,25 millones de metros cuadrados a lo largo de un 2025 en el que entregó 117.000 viviendas, prioridad marcada por Pekín para las promotoras en el marco de la crisis inmobiliaria para evitar problemas sociales, ya que los inmuebles son uno de los vehículos de inversión predilectos de las familias chinas.
El caso Vanke es relevante porque, tras el derrumbe de gigantes privados como Evergrande o Country Garden ante sus respectivas crisis de deuda, era una de las pocas promotoras estatales que todavía contaba con una calificación crediticia favorable hasta que, en marzo del año pasado, las principales agencias la rebajaron a categoría de 'bono basura', con varias revisiones a la baja desde 2024.
Esto la situó como una firma clave a la hora de evaluar la postura de las autoridades para con el sector; Vanke ha evitado caer en el impago de su deuda únicamente gracias a préstamos por unos 4.200 millones de dólares por parte de su principal accionista, Shenzhen Metro.
Sin embargo, ese apoyo está en duda desde finales de 2025, ya que las autoridades apuntan ahora hacia condiciones más estrictas para seguir financiando al grupo, lo que ha hecho que los inversores duden de su capacidad para seguir evitando el impago, y también que teman por un posible contagio a otras promotoras que también resistían.
Por el momento, Vanke ha logrado esquivar el 'default' al conseguir el apoyo de sus acreedores con una oferta mejorada para postergar el vencimiento de algunos bonos, y estaría preparando uno de los mayores planes de reestructuración de la historia del país.
El resultado negativo de Vanke en 2025 "no vino dado únicamente por factores externos sino también por cuestiones internas como el mal juicio en operaciones", indica la cuenta de resultados, que agrega: "Llevará tiempo resolver los lastres y problemas que surgieron del anterior modelo de desarrollo basado en altas deudas".
"Los riesgos no han sido totalmente resueltos, y las operaciones y desarrollo del grupo siguen afrontando graves desafíos", recalca.
Según Bloomberg, la promotora afronta más de 11.000 millones de yuanes (1.598 millones de dólares, 1.382 millones de euros) en vencimientos de bonos a lo largo de los próximos meses, y presentaba al cierre del ejercicio una brecha de refinanciación a corto plazo de unos 93.000 millones de yuanes (13.513 millones de dólares, 11.683 millones de euros).
La posición financiera de muchas inmobiliarias chinas empeoró después de que, en agosto de 2020, Pekín anunciara restricciones al acceso a financiación bancaria a las promotoras que habían acumulado un alto nivel de deuda, entre las que destacaba Evergrande, con un pasivo de casi 330.000 millones de dólares.
Ante la coyuntura, el Gobierno ha anunciado diversas medidas de apoyo, con los bancos estatales abriendo asimismo líneas de crédito multimillonarias a diversas promotoras.
No obstante, el mercado no responde: las ventas comerciales medidas por área de suelo se desplomaron un 24,3 % en 2022; el 8,5 % en 2023; otro 12,9 % en 2024, y un 8,7 % adicional en 2025.
