El mandatario, conocido por sus siglas IOG y candidato de la coalición Unión para la Mayoría Presidencial (UMP), ganó los comicios con un 97,81 % de los votos, según las cifras publicadas en la madrugada de este sábado por el Ministerio del Interior y que deben ser validadas por el Consejo Constitucional.
El presidente ya se había autoproclamado vencedor horas antes, con un breve mensaje difundido en la red social X que decía: "Reelegido".
Guelleh es el sexto presidente en activo que más tiempo lleva en el poder en África y el jefe de la Concentración Popular por el Progreso (RPP, siglas en francés), partido que domina desde 1979 la política nacional de esta nación africana de gran importancia estratégica por su estabilidad y situación geopolítica.
En los comicios, que la oposición tradicional no consideró ni libres ni transparentes, el presidente, de 78 años, competía con el líder del Centro de Demócratas Unificados (CDU), Mohamed Farah Samatar, un desconocido para el gran público, que obtuvo un tan solo un 2,19 % de los sufragios.
Samatar, exmiembro del partido gobernante y cuya actual formación no cuenta con escaños en el Parlamento, era visto por los analistas como un rival sin opciones de derrotar a un gobernante que lleva casi tres décadas en la Presidencia.
Mientras, las elecciones han sido boicoteadas desde 2016 por las dos principales fuerzas opositoras: el Movimiento para la Renovación Democrática y el Desarrollo (MRD) y la Alianza Republicana para la Democracia (ARD).
El quinto mandato de Guelleh debía ser el último, de acuerdo con una reforma constitucional de 2010 que eliminó los límites de mandato y estipuló un límite de edad de 75 años, lo que le excluiría de futuras elecciones.
Sin embargo, el Parlamento yibutiano aprobó en noviembre pasado retirar este límite de edad para presidir el país, cuya superficie de 23.200 kilómetros cuadrados está cubierta en gran parte por desierto.
Unos 256.000 votantes registrados -de una población de casi 1,2 millones de personas- estaban llamados a las urnas en algo más de 700 colegios electorales, y el ministerio situó la participación en el 80,33 %.
La jornada contó con hasta 67 observadores internacionales de misiones como las de la Unión Africana (UA), la Liga Árabe, la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) o la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD) de África Oriental.
Guelleh concurrió a los comicios con la promesa de mantener en una región conflictiva la estabilidad del país, cuya ubicación estratégica ha conllevado la instalación de bases militares de potencias como Francia, Estados Unidos, China, Japón e Italia, que representan una importante fuente de ingresos para la economía yibutiana.
Además, bajo el mandato de Guelleh, la nación ha aprovechado esa ventaja geográfica para invertir en puertos e infraestructura logística.
El despegue de la economía también ha ido acompañado de una represión de la disidencia y un recorte de la libertad de prensa, de acuerdo con organizaciones pro derechos humanos.
