Los toros de El Batán fueron desiguales de presentación y descastados salvo quinto y sexto. Se registraron tres cuartos de entrada en la Plaza de Toros Silverio Perez, con aforo para 6.000 espectadores.
Pobre fue la corrida de la ganadería de El Batán, de la cual, los dos toros rescatables no fueron aprovechados por sus diestros en suerte.
Ni Isaac Fonseca, ni Sergio Flores, ejercieron el tipo de lidia que requerían los dos últimos del festejo. Ambos matadores más pendientes del ambiente ajeno que al albero.
Fonseca al cierra plaza, toro bragado y con algo de casta, lo brindó a los tendidos. Como antes había hecho con el tercero de la tarde.
Una tanda en el centro del ruedo, con la mano derecha, templada y bien compuesta, fue la mejor de la tarde y lo único de calidad en su actuación este día en Texcoco.
La afición animó al michoacano a solicitar música.
Sonó la tonada de 'Pelea de gallos', mientras Isaac, en la cara del toro, con la muleta algo retrasada, realizaba pases de poca profundidad, aunque con el mando suficiente para obligar al toro a repetir.
Ahí acabó la incidencia de la muleta del espada en el quehacer del animal, que terminó muy suelto y bronco el astado.
Nada se podía al natural. De nuevo con la diestra, se dedicó Isaac, a dar vueltas pegado a los cuartos traseros del bovino, sin importar que perdiese la muleta, pues ya los oles tronaban.
Antes de matar ofreció unas manoletinas y unos pases de pecho. Muy desajustado todo.
Mal con la espada necesitó varios intentos para matar. Recibió una inmerecida oreja.
El primer toro de Isaac Fonseca carecía aparentemente de la edad reglamentaria.
Trotaba balanceándose mientras amenazaba con caer. Su propia carencia de bríos le fue llevando a recortar el viaje.
Fonseca, tratando de llevarlo a media altura, no pudo conformar una tanda completa.
Viendo el panorama, el mexicano jugó la carta del tremendismo, sin torear, con mucha interpretación vocal. Intentando tapar la falta de casta del tercero de la tarde y la ausencia de lidia del diestro.
Dejó Fonseca la espada caída en la suerte suprema, matando con ello, al primer intento.
La petición de oreja, por parte de muchos de los presentes, afortunadamente no fue atendida por el juez de plaza.
En el caso de la oreja de Sergio Flores tuvo al menos el mérito de una buena estocada y el precio de una cogida que le valió un rasgón en el glúteo.
El quinto de la tarde embestía a diferencia de los cuatro anteriores, e incluso, remataba.
Tras facilitar con su casta una buena vara debió de soportar una faena sin profundidad de Flores.
El torero, de salida, ofreció el pico de la muleta con una rodilla doblada. Después fue con lo mas extremo del engaño mientras escondía su cuerpo de la trayectoria del toro.
El toro, ante tan poco sitio del diestro, acabó dando brincos y salía suelto. Por ahí, siguiendo el transcurrir del bovino por todo el ruedo, logró Flores poner la tela para aprovechar el viaje, simulando algún pase.
Con el toro asilvestrado y cercado, casi en tablas, al querer meterlo en un remate, sufrió Flores el percance. Pudo finalizar la faena con una estocada que le supuso una oreja.
Antes Flores toreó un toro muy protestado desde que salió de chiqueros. Faena de molinetes y ayudados, con mucha cautela todo, ante un animalillo deslenguado.
Mató mal y no fue escuchada la petición de oreja por el juez.
Juan Pablo Sánchez tuvo mala suerte en el sorteo y nada pudo hacer con sus muy mansos toros.
