Al menos 1.100 personas secuestradas en el norte de Nigeria en lo que va de año, según AI

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Nairobi, 12 abr (EFE).- Al menos 1.100 personas han sido secuestradas por hombres armados o grupos yihadistas en el norte de Nigeria en lo que va de año, alertó la organización pro derechos humanos Amnistía Internacional (AI), al instar a las autoridades a que actúen para frenar esta crisis.

Según un comunicado difundido por AI este domingo, las víctimas de estos secuestros "suelen ser sometidas a torturas, privación de alimentos, amputaciones y violaciones, y se las obliga a presenciar o cometer atrocidades", manteniéndolas en condiciones "insoportables".

"El hecho de que las autoridades no promuevan ni garanticen la seguridad de la población constituye una grave violación de sus obligaciones en materia de derechos humanos, incluidas las derivadas de la Constitución nigeriana y de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos", afirmó el director de AI en Nigeria, Isa Sanusi.

Según Sanusi, las estimaciones sobre el número de secuestros perpetrados por bandas armadas suelen "subestimar enormemente la magnitud del problema".

"En casi todos los casos de estos secuestros, también se ha asesinado a personas y se han saqueado y arrasado hogares y tiendas. En algunos casos, las familias deben deshacerse de todo lo que tienen para pagar el rescate, mientras que las aldeas suelen recurrir a la financiación colectiva para rescatar a su gente", relató.

"Quienes no pueden pagar a veces son asesinados, desaparecidos o torturados aún más", añadió.

La organización citó varios de los incidentes ocurridos este año, como uno sucedido el pasado 3 de febrero y atribuido por las autoridades al grupo yihadista Boko Haram, en el pueblo de Woro, en el estado de Kwara (centro-oeste).

En ese caso, según los datos de AI, 200 personas fueron asesinadas y 176 secuestradas; si bien un líder local cifró entonces los muertos en 175 en declaraciones a EFE.

Un mes antes, el 3 de enero, hombres armados secuestraron a 57 personas tras atacar la comunidad de Kasuwan Daji, en el estado de Níger (oeste), en unos hechos en los que treinta personas fueron además asesinadas.

En ocasiones, los ataques también van dirigidos contra centros de culto -tanto musulmanes como cristianos-, como el pasado 18 de enero, cuando más de 160 personas fueron secuestradas en un asalto contra tres iglesias en la zona de Kajuru, en el estado de Kaduna (norte).

El miedo a los secuestros está haciendo que miles de niños abandonen la educación, mientras las niñas, en concreto, son también forzadas a dejar el colegio y casarse para evitar los raptos, lamentó AI.

Algunos estados de Nigeria, sobre todo en el centro y noroeste, sufren ataques frecuentes de bandidos, término usado para nombrar a criminales que cometen asaltos y secuestros masivos para pedir rescates, que las autoridades tildan a veces de "terroristas".

En el noroeste, Lakurawa, un grupo aparentemente ligado a la organización terrorista Estado Islámico-Provincia del Sahel (ISSP), también suele cometer atentados en los estados de Kebbi y Sokoto desde hace unos años.

Además, el noreste de Nigeria sufre ataques de Boko Haram desde 2009, una violencia que empeoró a partir de 2016 con el surgimiento de su escisión, el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP).