Al menos 800.000 nicaragüenses, un 11,6% de la población total, han abandonado o han sido desterrados de Nicaragua entre abril de 2018 y noviembre de 2025, según datos de la ONG Colectivo de Derechos Humanos para la Memoria Histórica de Nicaragua.
"La paz no es solo la ausencia de guerra. Los sistemas políticos que se imponen con terror sobre las personas, arrebatándoles su libertad, son enemigos de la paz; aunque hablen de paz, si reprimen, controlan, encarcelan y obligan al exilio, son enemigos de la paz", enfatizó el jerarca católico, quien está exiliado, en su homilía desde una iglesia de los Estados Unidos.
El obispo auxiliar de Managua, a quien el fallecido papa Francisco ordenó dejar Nicaragua en 2019 por razones de seguridad, dijo que "la paz no es un simple equilibrio de fuerzas ni se identifica con la tranquilidad de los cementerios".
"No debemos acostumbrarnos a la falsa paz y a la engañosa normalidad que los dictadores quieren imponer con el miedo y las armas para conservar sus privilegios", continuó Báez.
Nicaragua es gobernada por el exguerrillero sandinista Daniel Ortega, de 80 años, desde 2007 en medio de denuncias de fraudes electorales o eliminando a la oposición para no tener competencia.
"Los discípulos de Jesús estamos llamados a ser constructores de la paz verdadera, que brota de la justicia, se vive en la libertad y da como fruto la reconciliación", agregó el religioso, que animó a los católicos a acoger la paz de Jesús "que nos hace salir de nuestros miedos, pecados y desesperanzas".
Nicaragua atraviesa una crisis política y social desde abril de 2018, que se ha acentuado tras las controvertidas elecciones generales del 7 de noviembre de 2021, en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato, cuarto consecutivo y segundo junto a su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta -designada luego copresidenta por una reforma constitucional- y con sus principales contendientes en prisión o en el exilio.
