Poco después de las 08.00 hora local (06.00 GMT), los dos grandes rivales para hacerse con el poder, el actual primer ministro, el ultranacionalista Orbán, y el aspirante opositor y favorito según los sondeos, el conservador Péter Magyar depositaron sus votos en Budapest.
Según los primeros datos de la Comisión Electoral de Hungría, a las 09.00 hora local (07.00 GMT) casi un 17 % de los más de 8.1 millones de ciudadanos con derecho a voto ya habían acudido a los centros de votación.
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Hasta ahora la participación máxima a esa misma hora se había registrado en las elecciones de 2002, entonces con un 12 %.
Hungría decide este domingo si le otorga a Orbán, todo un referente de la derecha populista internacional, un quinto mandato consecutivo, o si se decanta por un cambio de régimen, con Magyar al frente.
El candidato conservador de 45 años, un antiguo militante del partido gobernante Fidesz, acudió al colegio electoral de su barrio en la capital magiar a las 08.25 de la mañana, rodeado por decenas de periodistas.

“Nadie debe tener miedo, hoy habrá un cambio de sistema en Hungría. Millones de húngaros harán historia. No hay de quién tener miedo”, aseguró Magyar a la prensa después de votar.
“El Estado mafioso ya no tiene poder sobre ningún ciudadano húngaro”, aseguró el líder opositor en clara alusión a Orbán, que gobierna el país centroeuropeo desde 2010 con amplias mayorías absolutas que le permitieron enmendar a su gusto la Constitución y la ley electoral, entre otras muchas medidas.
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Las encuestas de intención de voto dan una clara ventaja a Magyar, si bien las particularidades del sistema electoral húngaro, reformado varias veces desde 2011 en beneficio del Fidesz, no excluyen la posibilidad de una mayoría en escaños para Orbán.
Sin embargo, el propio primer ministro, de 62 años de edad, reconoció este domingo tras depositar su voto que en caso de una “enorme victoria” de Magyar abandonará la presidencia del Fidesz, el partido que él mismo cofundó en 1988 y que domina desde hace décadas.

Preguntado por la prensa si éstas serían sus últimas elecciones en caso de una derrota clara, Orbán respondió: “de ninguna manera, soy un hombre joven, éstas no serán mis últimas elecciones”.
Un grupo de activistas del movimiento cívico AHang (La Voz) esperaban a Orbán delante de la escuela donde votó con un gran cartel en forma de tarjeta de embarque para un vuelo Budapest-Moscú, con salida para esta noche, en alusión a las estrechas relaciones del primer ministro con Rusia.
Debido a la importancia de Orbán para el movimiento populista ultraconservador, las elecciones húngaras son seguidas con mucha atención tanto por sus seguidores como por sus críticos, entre ellos, Ucrania y la Unión Europea, con la que el líder magiar está enfrentado desde hace años.
Mientras, tanto el presidente estadounidense, Donald Trump, como el líder ruso, Vladímir Putin, apoyan a Orbán, junto con numerosos líderes de la ultraderecha europea, como la francesa Marine Le Pen o el español Santiago Abascal, entre otros.
Los colegios electorales permanecerán abiertos hasta las 19.00 hora local de este domingo (17.00 GMT) y los primeros resultados relevantes se esperan para después de las 22.00 local (20.00 GMT).
