La portavoz del Yuan Ejecutivo (Gobierno) de Taiwán, Michelle Lee, afirmó que muchas de las iniciativas incluidas en el plan ya habían sido aplicadas en el pasado por Pekín y suspendidas posteriormente "de forma arbitraria" y por "razones infundadas", lo que, a su juicio, ha perjudicado a sectores como la agricultura y la pesca en la isla, informó la agencia noticias CNA.
Según Lee, este tipo de medidas, caracterizadas por su "incertidumbre" y aplicación selectiva, constituyen tácticas de frente unido destinadas a influir en la economía y la sociedad taiwanesas mediante incentivos y restricciones que pueden modificarse unilateralmente.
La vocera subrayó que el Gobierno taiwanés apoya los intercambios a través del estrecho siempre que se desarrollen de forma "ordenada" y conforme a principios de "igualdad y dignidad", y aseguró que evaluará los riesgos de las iniciativas anunciadas para evitar impactos en la estructura económica de la isla.
Asimismo, defendió que cualquier cuestión que implique competencias gubernamentales debe abordarse a través de mecanismos de diálogo oficiales entre ambas partes, sin condiciones políticas previas y conforme a normas internacionales.
El pronunciamiento del Ejecutivo taiwanés se produce horas después de que la Oficina de Asuntos de Taiwán del Partido Comunista chino anunciara un paquete de diez medidas orientadas a ampliar los intercambios económicos, sociales y culturales, que incluyen la reanudación de vuelos directos, facilidades comerciales y propuestas de mayor integración en zonas próximas al estrecho.
Asimismo, el Kuomintang (KMT), principal partido de la oposición en Taiwán, calificó las medidas de "regalo" y las presentó como una respuesta positiva a la reciente visita de su líder a Pekín.
La reacción llega en un ambiente de creciente tensión entre ambas partes y tras la reunión este viernes en Pekín entre el presidente chino, Xi Jinping, y la líder opositora taiwanesa, Cheng Li-wun, en la que ambas partes defendieron el impulso de los contactos y la cooperación.
Desde la llegada al poder en 2016 del Partido Democrático Progresista (PDP), de tendencia soberanista, China ha suspendido los contactos oficiales con el Gobierno taiwanés y ha intensificado su presión política, diplomática y militar sobre la isla, que considera parte de su territorio.
