Datos de plataformas de seguimiento de barcos analizados por EFE indican que los ocho petroleros de mayor tamaño asociados al Gobierno cubano y a sus empresas, los que tradicionalmente cubrían rutas internacionales, no registran apenas actividad desde principios de año e incluso antes.
El experto cubano Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, explicó a EFE que estos petroleros están inmovilizados tanto por el riesgo de ser confiscados por EE.UU. como por la falta de divisas de La Habana para importar combustible.
Estos tanqueros de la flota mercante cubana están en su mayoría atracados en las bahías de Matanzas (noroeste) y Cienfuegos (sur), ambas con infraestructuras petrolíferas clave, actuando en algunos casos de almacenes flotantes, agregó.
Con capacidad de entre 100.000 y 545.000 barriles, estos barcos están en su gran mayoría sancionados al menos por EE.UU. (y en algunos casos también por la Unión Europea). Siete operan bajo bandera cubana (salvo el Equality, actualmente con pabellón de Guinea tras varios cambios).
Durante años estos tanqueros controlados por La Habana estuvieron encargados de cubrir las principales rutas de importación de petróleo y derivados a Cuba, las que conectaban la isla con Venezuela y con México, según los expertos.
Caracas fue el principal aliado político y energético de La Habana durante años y hasta la captura el pasado enero de Nicolás Maduro, aunque los envíos habían ido cayendo gradualmente en el lustro previo por el fuerte descenso de la producción nacional y su propia crisis económica.
México fue recogiendo en parte ese testigo desde 2023, de la mano primero del expresidente Andrés Manuel López Obrador y luego de su sucesora, Claudia Sheinbaum, gracias a acuerdos para pagar con crudo misiones médicas cubanas y a mecanismos de solidaridad.
Según diversas estimaciones, Cuba precisa algo más de 100.000 barriles de petróleo al día para satisfacer sus necesidades energéticas, de los que la isla obtiene unos 40.000 con su producción nacional. El resto debería obtenerlos en el exterior.
El déficit de petróleo importado -por la falta de divisas del Estado cubano y por el bloqueo estadounidense- se ha traducido en la crisis de apagones que sufre Cuba desde mediados de 2024 y en la progresiva paralización de gran parte de la economía nacional, especialmente del sector estatal.
El bloqueo petrolero estadounidense de los últimos tres meses ha venido además a agravar una crisis estructural que la isla viene padeciendo desde hace más de seis años. La economía del país se ha contraído un 15 % entre 2020 y 2025.
Ahora la expectativa en Cuba es que en las próximas semanas pueda llegar a la isla otro petrolero ruso, de acuerdo con lo que se ha informado desde Moscú, que califica estos envíos energéticos de "ayuda humanitaria".
Este podría ser el caso, como avanzó EFE, del petrolero ruso Universal, que navega por el Atlántico norte rumbo al Caribe, pero sin destino oficial. Tras superar el Canal de la Mancha acompañado por una fragata rusa, actualmente se encuentra a unos 15 días de Cuba.
"Por su perfil tiene una alta probabilidad de que su destino sea Cuba", aseguró Piñón sobre este tanquero sancionado por Estados Unidos y la Unión Europea.
Este tipo de envíos son una muestra de respaldo político de Rusia y un pequeño espaldarazo energético, pero por sus dimensiones no pueden atajar la severa crisis energética en que está sumida la isla, como ha reconocido el propio presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
El último petrolero en llegar a Cuba con crudo del exterior fue el tanquero ruso Anatoli Kolodkin, un barco sancionado por Estados Unidos que entró en la bahía de Matanzas el 31 de marzo con unos 730.000 barriles de petróleo.
El anterior, al menos de manera oficial, fue el Ocean Mariner, un petrolero de menores dimensiones y bandera de Liberia, que llegó a la isla procedente de México con 86.000 barriles el 9 de enero.
