Rodin y Miguel Ángel, un diálogo sobre el cuerpo en el Louvre que atraviesa los siglos

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París, 14 abr (EFE).- Dos grandes maestros de la escultura de todos los tiempos, el renacentista italiano Miguel Ángel y el francés Auguste Rodin, padre de la escultura moderna, dialogan en el Louvre en una nueva exposición que revela los paralelismos y diferencias entre cómo cada uno trabajó su motivo por excelencia: el cuerpo humano.

La muestra temporal, titulada 'Michel-Ange Rodin. Corps vivants' ('Miguel Ángel Rodin. Cuerpos vivos'), se podrá descubrir en el Museo del Louvre, el más visitado del mundo, desde este miércoles y hasta el 20 de julio, con más de dos centenares de obras en exhibición.

"El vínculo entre Rodin y Miguel Ángel es un tema que existe desde que Rodin se convirtió en artista, ya que aprendió muchísimo de Miguel Ángel, entre comillas, al inspirarse en él y estudiar su obra", explicó a EFE este martes en la presentación a la prensa de la exposición Chloé Ariot, jefa de patrimonio del Museo Rodin de París, institución que prestó numerosas obras al Louvre para este proyecto.

"Por otra parte, fue considerado en vida como un nuevo Miguel Ángel, lo que significaba en aquella época que Rodin era el nuevo 'más grande escultor' de todos los tiempos", agregó Ariot, quien también es comisaria de esta muestra junto a Marc Bormand, conservador general de patrimonio en el departamento de escultura del Louvre.

Ese vínculo obvio, sin embargo, nunca había sido objeto de una gran exposición en París, como sí lo había sido en Florencia, en los años noventa, a iniciativa de la Casa Buonarroti.

En cualquier caso, en 'Michel-Ange Rodin. Corps vivants', el Louvre no busca tanto presentar al francés como un heredero del genio renacentista, sino poner la obra de ambos a la misma altura para identificar los lazos que las conectan a través de los siglos.

"Lo que hemos intentado hacer es ir más allá de ese vínculo histórico y cronológico, totalmente demostrado, para tratar realmente a ambos por igual y comprender, en definitiva, por qué ese vínculo es tan fuerte", detalló Ariot.

Lo hacen comparando, por ejemplo, cómo para ambos el modelo en el que poner los ojos fue la naturaleza y la antigüedad, la forma en la que ambos buscaban hacer brotar cualidades inmateriales de la piedra, el bronce o el yeso o cómo ambos se convirtieron en mitos sin haber muerto.

La que promete ser una de las grandes exposiciones de primavera-verano en la capital francesa -y no por falta de competencia, ya que otros museos parisinos propondrán estos meses muestras sobre Matisse, Renoir o Alexander Calder, entre otros- arranca su recorrido con una impactante puesta en escena circular que fusiona cuatro siglos al intercalar esculturas de Rodin (1840-1917) y Miguel Ángel (1475-1564).

"Tanto el uno como el otro tratan el cuerpo como algo físico, pero como algo físico que siempre está habitado: por pasiones, por sentimientos, por ideas...", contó a EFE este martes Marc Bormand.

Para el genio renacentista revelar estas cualidades inmateriales al esculpir el cuerpo humano era buscar levantar el "velo inmortal" que cubre el alma, mientras que para Rodin el objetivo era retratar el alma humana como si quisiera escapar del cuerpo y asumir su libertad sin límites.

También era distinta la manera de trabajar de ambos, ya que Miguel Ángel se enfrentaba directamente al mármol para hacer surgir de él las formas ocultas en su interior, como si estuvieran atrapadas en el material inerte.

Rodin, por contra, era un "modelador", en palabras de Bormand, ya que trabajaba el yeso o la arcilla para crear formas que solo después serían reproducidas en el mármol, por otros artesanos del taller y mediante el tallado indirecto.

Las esculturas son las grandes protagonistas de la muestra, pero los vínculos entre Rodin y Miguel Ángel quedan retratados también a través de sus dibujos -otra disciplina en la que eran maestros- y en las obras de otros artistas que fueron sus contemporáneos, discípulos y admiradores, hasta el punto de que en la época de Rodin algunas de ellas se consideraba que podían ser originales de Miguel Ángel.