“La destrucción no eliminará a Gaza de la ecuación del conflicto. A pesar de todo lo que sufre hoy —la matanza, el asedio, el hambre y la destrucción— Gaza se mantiene en pie”, dijo ante los asistentes el portavoz de Hamás en Gaza, Hazem Qasem.
La protesta en la ciudad de Gaza, según pudo presenciar EFE, congregó a unas 500 personas frente a la sede del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), con cánticos a favor de la libertad de los palestinos y en contra de la pena de muerte, aprobada por el Parlamento israelí el pasado marzo para quienes cometan un asesinato considerado por Israel como acto de terrorismo.
En toda la Franja, el número de manifestantes superó rondó los 5.000, según dijeron a EFE los organizadores.
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En un comunicado, el grupo islamista Hamás condenó que el Día del Prisionero Palestino llega este año “en las circunstancias más peligrosas” para los encarcelados debido al hambre, los abusos y las torturas sistemáticas que padecen muchos de ellos, como ya denunció hace meses la ONG israelí B’Tselem.
“Esto exige que este aniversario sea una jornada nacional integral que esté a la altura de los desafíos que enfrentan nuestros presos, en medio de la escalada de políticas de tortura y represión brutales, negligencia médica y leyes de ejecución que atentan directamente contra sus vidas”, urgió Hamás.
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A fecha de marzo de 2026, unos 9.446 palestinos se encuentran detenidos en centros de detención israelíes, según datos del Servicio Penitenciario de Israel (IPS), y de ellos, 4.691 (casi el 50 %) no ha recibido una acusación formal, fecha de juicio o cargos en lo que se conoce como detención administrativa.
Desde octubre de 2023, alrededor de un centenar de palestinos han muerto en prisiones y centros de detención militar israelíes, según datos obtenidos hace cuatro meses y medio por la ONG Médicos por los Derechos Humanos-Israel (PHRI), en muchos casos aparentemente como consecuencia directa de torturas, negligencia médica y privación de alimentos.
