Marcos Campinha Panissa (57), contaba con orden de captura internacional, con difusión roja de Interpol y permanecía evadiendo a la justicia desde hace casi 30 años. El hombre había desaparecido en 1995, antes de enfrentar un tercer juicio por el homicidio de su exesposa, ocurrido en 1989.
Recientemente, la Policía Federal del Brasil compartió información con la SENAD que indicaba la posible presencia del prófugo en territorio paraguayo. A partir de estos datos, se inició un proceso investigativo que permitió determinar que el individuo había ingresado al país utilizando la identidad falsa de José Carlos Viera, con la cual además obtuvo documentación paraguaya.
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Formó una familia en Paraguay
Las investigaciones permitieron establecer que inicialmente se radicó en el departamento de Concepción, donde formó una familia. Posteriormente, se trasladó a la ciudad de San Lorenzo, donde llevaba una vida de perfil bajo y se dedicaba a actividades comerciales junto a su pareja.

Tras el seguimiento de sus movimientos y la confirmación de su identidad real, Agentes Especiales procedieron a su detención en la vía pública en la ciudad de San Lorenzo ayer.
El detenido fue trasladado a la base de operaciones de la SENAD y, en el transcurso de la misma noche, llevado hasta Ciudad del Este, donde se concretó su expulsión del país a través del Puente Internacional de la Amistad, donde fue entregado a autoridades de la Policía Federal del Brasil.
Un crimen que conmocionó a Paraná
El caso se remonta al 6 de agosto de 1989, en la ciudad de Londrina, donde Panissa asesinó a su exesposa, Fernanda Estruzani, de 21 años, propinándole 72 puñaladas.
En ese entonces, el ahora detenido tenía 23 años y confesó el crimen, alegando que actuó por “celos”. Fue condenado en dos juicios consecutivos, realizados en 1991 y 1992, pero logró permanecer en libertad mientras se tramitaban las apelaciones.
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Fuga antes de un nuevo juicio
En 1995, cuando debía enfrentar un tercer proceso judicial, Panissa se dio a la fuga sin dejar rastros, pasando a integrar la lista de prófugos más buscados del estado de Paraná.
Durante décadas, el caso se mantuvo abierto, mientras las autoridades brasileñas intentaban dar con su paradero.
La detención en Paraguay se dio en un momento clave, ya que la causa estaba próxima a prescribir en noviembre de 2028. De no haber sido localizado antes de esa fecha, el condenado habría quedado libre de toda responsabilidad penal.
Con su captura en Asunción, las autoridades lograron frustrar su intento de evadir una condena superior a 20 años de prisión que pesa en su contra.
