Con tiza o pintura, los profesores se han dedicado hoy a marcar cada puerta para identificar los hogares donde tendrán que entrar durante el próximo mes, el plazo máximo que el Gobierno ha otorgado para completar este ejercicio demográfico.
"El Gobierno nos ha recomendado este primer día elaborar un croquis visual del área y realizar un recuento preciso para saber cuántas casas hay exactamente en nuestro sector", relató a EFE bajo condición de anonimato uno de los profesores encargados de esta inspección física en Nueva Delhi.
Este proceso es vital en las llamadas áreas no sistemáticas, que incluyen los barrios marginales y asentamientos informales donde la población fluctúa constantemente, representando uno de los mayores retos de este censo, informó a EFE el administrador del distrito en Nueva Delhi, Kapil Choudhary.
A diferencia del último censo de 2011, esta vez los profesores lo tendrán más fácil al tratarse del primer censo digital en la India.
El trabajo puerta a puerta sigue al cierre de un portal de "autoenumeración", donde los residentes ya señalaron sus viviendas en el mapa y respondieron de manera autónoma a las mismas 33 preguntas que ahora los maestros validarán.
Entre ellas se incluyen cuestiones sobre el acceso a internet o el tipo de cereal que consumen, datos fundamentales para que el Gobierno ajuste programas como el sistema nacional de distribución de alimentos.
Una vez identificadas todas las viviendas, el terreno para cada docente se divide en bloques de unas 200 casas, lo que representa un máximo de 800 ciudadanos.
"Hacer este trabajo es nuestro deber hacia la nación, pero a veces se vuelve agotador", admitió a EFE el profesor de Nueva Delhi, añadiendo que su jornada laboral se alarga considerablemente para no afectar los estudios de los niños.
Varios docentes se han quejado de que realizar estas tareas de campo justo después de cumplir con un día lectivo con alumnos, supone un desgaste físico y mental excesivo.
Durante el mes de marzo, los maestros fueron avisados mediante una carta del Gobierno que llega aleatoriamente a distintos funcionarios. Durante ese mes, tuvieron distintos entrenamientos para saber cómo realizar la tarea.
El administrador del distrito en Nueva Delhi aclaró a EFE que no es una selección a dedo, sino al azar, y que los profesores reciben una remuneración.
Es la segunda vez que este maestro participa en el censo tras el de 2011, aunque ahora cambiará los miles de papeles que cargaba por una app móvil.
Trabajando en grupos de seis, incluyendo un supervisor tras su jornada o en fines de semana, participará en un censo que arrastra un retraso de un lustro y que recogerá por primera vez las castas, la vida en asentamientos informales, las parejas de hecho y el acceso a internet, esperando terminar la enumeración en febrero de 2027.
