La agencia de la ONU prevé que la actividad petrolera crezca un 11,5 %, con una producción de crudo de hasta 1.211.000 barriles por día (bpd), un alza del 12 % en comparación con la del año pasado, que promedió en 1.081.000 bpd, según cifras oficiales.
Entretanto, estima un crecimiento del producto interno bruto (PIB) no petrolero del 6,9 %.
El PNUD señala que el escenario proyectado para 2026 "está determinado por los cambios estructurales en el entorno económico, institucional y regulatorio surgidos a partir del 3 de enero" pasado, cuando Nicolás Maduro fue capturado por Estados Unidos junto a su esposa, Cilia Flores, en medio de una serie de ataques en suelo venezolano.
El organismo explica que esto "redefine, de manera significativa, las condiciones de funcionamiento de la economía venezolana, particularmente en el sector petrolero".
Tras la captura de Maduro, el Gobierno venezolano, encabezado desde entonces por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se ha acercado a EE.UU., país con el que reanudó relaciones, luego de siete años rotas, y estableció una asociación energética a largo plazo, mientras que Washington ha flexibilizado sanciones impuestas al petróleo, al oro y al sistema financiero público de la nación suramericana.
Según el PNUD, la flexibilización del "régimen de restricciones comerciales, materializada a través de nuevas autorizaciones internacionales, ha permitido reactivar la comercialización del crudo venezolano y el acceso a insumos críticos para la producción".
Además, ha habido una "reorganización profunda del negocio petrolero, sustentada tanto en cambios regulatorios como en la entrada de nuevos actores".
A su juicio, la reforma de la Ley de Hidrocarburos, aprobada por el Parlamento en enero, ha introducido condiciones más favorables para la inversión privada y foránea, ampliando la participación de empresas internacionales y otorgando mayor flexibilidad operativa.
Sin embargo, el PNUD asegura que este nuevo esquema incorpora "condicionantes relevantes para la gestión macroeconómica" y, en ese sentido, señala que los ingresos por exportaciones "son canalizados a través de mecanismos con supervisión internacional, lo que introduce restricciones sobre la disponibilidad inmediata de divisas y limita los márgenes de expansión del gasto público en el corto plazo".
Respecto al año pasado, la agencia de las Naciones Unidas afirma que la economía venezolana cerró 2025 con un "crecimiento significativo" y con una "marcada aceleración inflacionaria, que alcanzó el 475,3 % anual, consolidándose como uno de los principales riesgos macroeconómicos".
El pasado marzo, el Banco Central de Venezuela (BCV) informó que la economía creció un 8,6 % en 2025 respecto a 2024.
Venezuela comenzó a registrar datos de crecimiento económico en el segundo trimestre de 2021, luego de salir de una hiperinflación que duró cuatro años y tras la caída del 80 % de su PIB.
