El proyecto de 4.000 paneles solares fotovoltaicos de alta eficiencia instalados en el estacionamiento del aeródromo está valorado en 14 millones de dólares y tendrá un impacto ambiental similar a sembrar un aproximado de 100.000 árboles.
La obra está diseñada para reducir emisiones de gases y el consumo de energía, así como continuar la transformación de la instalación en un aeropuerto más sostenible, según dijo en un comunicado el presidente de Aerostar Puerto Rico, Jorge Hernández.
"En Aerostar no escatimamos cuando se trata de sustentabilidad. Nuestra misión es convertir al Aeropuerto Luis Muñoz Marín en una instalación verde, responsable con el ambiente. Creemos que cada inversión en energía limpia representa progreso para Puerto Rico", aseguró Hernández.
"La inversión en este proyecto es nuestra manera de aportar al sistema energético de la Isla, a generar un ambiente más limpio y saludable para todos los que laboramos en la instalación, los pasajeros y las comunidades", añadió Hernández.
El empresario explicó que el proyecto fotovoltaico complementará el servicio principal de energía del aeropuerto y suplirá áreas destinadas a pasajeros en el Terminal A y otras zonas operacionales críticas del lugar.
Hernández dijo además que el sistema cuenta con capacidad de dos megavatios de corriente continua y una generación promedio proyectada de 245.000 kilovatios hora mensuales.
También, mencionó que la producción estimada del sistema alcanzará cerca de 2.940 megavatios hora de energía limpia al año, evitando aproximadamente 2.130 toneladas métricas de dióxido de carbono anualmente.
Los paneles solares, por su parte, cuentan con una vida útil estimada de entre 25 y 30 años, mientras la estructura principal fue diseñada para operar entre 50 y 60 años.
Este proyecto forma parte del Plan Maestro de Sustentabilidad del aeropuerto y contribuye a metas específicas de reducción de consumo energético, disminución de emisiones y la visión de alcanzar cero emisiones de gases de invernadero para 2050.
El sistema fue diseñado conforme a rigurosos estándares de ingeniería aplicables a zonas expuestas a huracanes y cumple con disposiciones del Puerto Rico Building Code, el International Building Code y normas relacionadas con cargas de viento.
